"Cuando el cielo quiere salvar a un hombre, le envía amor" Lao-Tse. Que el amor sea tu única guía, sin mapas, sin dogmas, sin maestros, sólo amando...
Sospecho que hoy empiezo a Ser Canción, si seco un llanto. Y la canción con alma echó a volar y desde entonces los dos, vivieron más despacio, a pesar de su tiempo y de su espacio. Y un día como lluvia, ellos caerán y mojaran todo y su misterio crecerá verde sobre el mundo" Silvio Rodriguez.

Mostrando entradas con la etiqueta Sincronías. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sincronías. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de octubre de 2011

Un regalo inspirado del cielo



"Cuando el lenguaje hablado es insuficiente,
el amor nos pide otras formas de comunicación…"








Proseguí mi marcha flotando hacia el lugar del encuentro. Tenía una cita desde la eternidad de los tiempos: iba a encontrarme con “ella”.


Apareció a lo lejos una especie de pagoda o pérgola flotando junto a la orilla. Tenía un techo al estilo japonés, sujeto por delgadas cañas entre las que subían enredaderas de hojas rosadas y flores azules que hacían las veces de paredes. Sobre el piso de madera pulida había almohadones de anchas franjas de colores; desde el techo colgaban pequeños adornos, como incensarios de bronce u otro y jaulitas para grillos.
Sobre los almohadones se encontraba “ella”, la sentí cercana, inmensamente cerca, sin embargo, era la primera vez que íbamos a unirnos…
No nos miramos a los ojos, queríamos alargar los momentos previos, no había que apresurar nada…tantos milenios habíamos esperado ya…
Hice una reverencia a la que ella respondió sutilmente; entré, nos comunicamos, pero no con palabras, hubiera sido demasiado vulgar, poco armonioso con ese mundo y con aquel encuentro tan anhelado. Nuestro lenguaje consistió en un ritual artístico de leves movimientos de brazos, manos o dedos, acompañados de algún sentimiento que proyectábamos vibratoriamente. Cuando el lenguaje hablado es insuficiente, el amor nos pide otras formas de comunicación…


Llegó el momento de mirar aquel rostro ignorado: era una hermosa mujer de facciones orientales y piel de un azul claro. Cabellos muy negros con partidura al centro. Tenía un lunar en medio de la frente. Sentí mucho amor por ella, y ella por mí. Llegaba el momento culminante. Acerqué mis manos a las suyas…y todo desapareció.


Estaba junto a Ami, en la nave, la neblina luminosa y blanca indicaba que nos íbamos de aquel mundo.


- …Tana…
- oh,
- ya
- regresaste- dijo Ami.


Supe que todo aquello había ocurrido en una fracción de segundo, entre el “ven” y el “tana” de la palabra “ventana” que Ami pronunció apenas apareció el color rosado tras los vidrios. Sentí angustia, como quien despierta de un sueño hermoso y se enfrenta a una opaca realidad…
¿o era al revés? ¿no sería esto un mal sueño y lo otro la realidad?


- “¡Quiero volver¡” – grité. Ami cruelmente me había separado de “ella”, desgarrándome, no podía hacerme eso.

Aún no recobraba mi mente habitual, el otro “yo” estaba sobrepuesto a mi vida real. Por un lado era Pedro, un niño de nueve años; por otro lado era un ser…¿por qué, no podía recordarlo ahora?
- Ya habrá tiempo- con suavidad me tranquilizó Ami-, vas a volver…pero no todavía…

- Logré calmarme. Supe que era verdad, que volvería, recordé esa sensación de “no apresurar las cosas” y me quedé tranquilo. Poco a poco fui retornando a mi normalidad, pero nunca más volvería a ser el mismo, ahora había vislumbrado otra dimensión de mi propio ser…Yo era Pedro, pero sólo momentáneamente, por otro lado era mucho más que Pedro.
- ¿En qué mundo estuve?
- En un mundo situado fuera del tiempo y del espacio…en otra dimensión…por ahora.
- Yo estaba allí, pero no era el de siempre…era “otro”…


- Viste tu futuro, lo que serás cuando completes tu evolución hasta cierto límite…dos mil medidas, más o menos.
- ¿Cuándo será eso?
- Te falta nacer, morir, nacer varias veces, varias vidas…

- ¿Cómo es posible ver el futuro?
- Todo está escrito (Makbut). La “novela” de Dios ya está escrita, te saltaste unas cuantas hojas y leíste otra página, eso fue todo. Era necesario, es un pequeño estímulo para que renuncies definitivamente a la idea de que todo termina con una muerte más, y para que lo escribas y otros lo sepan.

- ¿Quién era esa mujer? Siento que nos amamos, incluso ahora.
 Dios te la pondrá muchas veces a tu lado. A veces la reconocerás, a veces no, depende de tu “cerebro del pecho”. Cada alma tiene un único complemento, una “mitad”.

- ¡Tenía la piel azul!
- Y tú también, sólo que no te miraste en un espejo- Ami volvió a reírse de mí.
- ¿Ahora la tengo azul?-me miré las manos intranquilo.
- Claro que no. Ella tampoco ahora…
- ¿Dónde está ella en este momento?
- En tú mundo…
- ¡Llévame a ella, quiero verla!
- ¿Y cómo la vas a reconocer?
- Tenía rostro de japonesa…aunque no recuerdo sus rasgos…tenia un lunar en la frente…
- Te dije que ahora no es así-reía Ami-, en estos momentos ella es una niña común y corriente.
- ¿Tú la conoces; sabes quién es?

- No te apresures, Pedrito, recuerda que la paciencia es la ciencia de la paz, de la paz interior…no quieras abrir antes de tiempo un regalo sorpresa. La vida te irá guiando…Dios está detrás de cada acontecimiento…

- ¿Cómo la reconoceré?

- No con la mente, no con el análisis, no con el prejuicio, sólo con tu corazón, con amor.

- Pero ¿cómo?

- Obsérvate siempre, especialmente cuando conozcas a alguien, pero no confundas lo interno con lo externo…

- Nos queda poco tiempo por delante. Tu abuelita va a despertar, debemos volver.
- ¿Cuándo regresarás?
- Escribe el libro, luego volveré.
- ¿Pongo lo de la “japonesita”?
- Pon todo, pero no olvides decir que es un cuento.


Del Cuento de AMI-El niño de las estrellas
Capítulo 13: Una princesa azul  
Solo una vida más...

NAMASTÉ-SIEMPRE GRACIAS

Vive BarakaakaraB


A cada uno Dios le ha concedido los regalos que por el momento
somos capaces de aceptar.
Agradezco enormemente al Cielo que me haya concedido el honor de este baile.
¡¡Ahora canto y bailo vibrando en el acorde perfecto¡¡
Ese es mi regalo...
¡¡Y vuelo y sólo soy¡¡

ESTE ES MI CUENTO, EL CUENTO QUE CONTARÉ SIEMPRE.


lunes, 1 de agosto de 2011

Simplemente sucede...


No permitas que Tu  mundo me pase desapercibido hoy...Hay un mundo real que el presente mantiene a salvo de todos los errores del pasado...

Y éste es el único mundo que quiero tener ante mis ojos hoy.







jueves, 21 de julio de 2011

Somosuno: el 1 en el 1

 

 Mientras tu y yo diambulemos buscándonos por el universo, abandonados a la Nada, para aprender lecciones y comprenderlo Todo, regresaremos desnudos a la vaciedad del lugar dónde llenar los huecos arañados por la ausencia. 

Allí están, en las consabidas grietas que celosamente guardan los registros universales, destino y misión que nuestras luces y sombras ya trazaron previamente.

Abandonarse al cosmos es mejor que abandonarnos a nosotros mismos.

Quizás aún se puede. Estoy segura. Se puede.
Pero habrá que esperar a que otra "hora astrosa" nos encuentre.
Y allí, reconocernos y revisar si con lo puesto, aún no andamos desnudos.

Se necesita valentía para todo, pero sobre todo para SER.
¿Debemos seguir aprendiendo Amor? ¿Qué hemos aprendido, Amor?

Son los anhelos de llenar de eternidades, lo que siempre ha querido mi corazón.

Reflejos de lo que pudo haber sido y no fue.
Un cruce de caminos. La Posibilidad de Crear Algo Nuevo.
La dualidad existe y desdoblarme no puedo.


La realidad es otra: Somosuno


 
Tus árboles son mis árboles,
en sus ramas me recuesto para pensarte, quererte, soñarte, esperarte, acunarte, acariciarte...
 encontrarme.

¿A quién pertenece una canción? No es de nadie y es de todos.

Allí estuve hoy subida en las copas de esos árboles, parece que tú también.



"Si vuelves al pasado, que sea porque quieres construir un futuro,
no porque quieres reclamarle tu presente"


miércoles, 20 de julio de 2011

En el curso del mundo hay de vez en cuando momentos en los que algo mágico sucede






—Esto —dijo el maestro Hora— es un reloj de horas astrosas. Muestra con gran precisión las horas astrosas, y ahora acaba de comenzar una.

—¿Qué es una hora astrosa? —preguntó Momo.

—En el curso del mundo hay de vez en cuando momentos —explicó el maestro Hora— en que las cosas y los seres, hasta lo alto de los astros, colaboran de un modo muy especial, de modo que puede ocurrir algo que no habría sido posible ni antes ni después. Por desgracia, los hombres no son demasiado afortunados al usarlas, de modo que las horas astrosas pasan, muchas veces, sin que nadie se dé cuenta. Pero si hay alguien que la reconoce, pasan grandes cosas en el rnundo.

—Puede ser —opinó Momo— que para ello se necesite un reloj así.

El maestro Hora negó, sonriente, con la cabeza:

—El reloj solo no serviría de nada. También habría que saber leerlo.