"Cuando el cielo quiere salvar a un hombre, le envía amor" Lao-Tse. Que el amor sea tu única guía, sin mapas, sin dogmas, sin maestros, sólo amando...
Sospecho que hoy empiezo a Ser Canción, si seco un llanto. Y la canción con alma echó a volar y desde entonces los dos, vivieron más despacio, a pesar de su tiempo y de su espacio. Y un día como lluvia, ellos caerán y mojaran todo y su misterio crecerá verde sobre el mundo" Silvio Rodriguez.

martes, 26 de marzo de 2013

El Quinto Sol: La Androginía del Ávatar



"Sed sabios como serpientes y sencillos como palomas".


Este adagio, atribuido a Jesús, podría ser uno de sólo tres líneas en el Nuevo Testamento, que reflejan algunas auténticas visiones gnósticas.

Los otros dos serían: 

"Vosotros conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres", y
 "Si tienes un solo ojo, todo tu cuerpo estará lleno de luz".


Estas tres líneas hablan sobre el mismo tema: las facultades paranormales (siddhis) de aquellos que dominan el poder de la serpiente, el kundalini. He argumentado extensivamente que el gnostikoi de los Misterios Paganos fueron adeptos del kundalini.

Ellos no controlaban el poder de la serpiente - nadie lo hace - pero se permitieron ser canales flexibles para ello. Dominaron sus efectos mediante el logro de estados de concentración constantes, libres de alucinaciones. Este tipo de concentración, lograda al estar de pie con los ojos abiertos, es un requisito para observar la de la Luz Orgánica.

Uno de los efectos de este sublime encuentro es un sentimiento de exquisita ternura, de infinita suavidad, ya que la luminosidad de la sustancia primaria del cuerpo de Sophía es suave. 

La Luz Orgánica tiene una textura comparable al malavisco (que yo originalmente había considerado llamarlo Luz Mallow, o Luz Suave, y lo llamamos así en ciertos escritos sobre biofísicas de Gaia.) 

Siendo testigos de que la Luz nos hace "suaves como palomas." Otro efecto es que usted ve la verdad, no está limitado a entenderla solamente. En la antigüedad, cuando las convenciones culturales y literarias seguían el ejemplo educativo de la telestai, los maestros de la Escuela de Misterios, la palabra griega aletheia, era usada para referirse tanto "verdad" como "realidad".

Esta es la norma en algunos escritos gnósticos, y el mismo sentido se produce en Platón. Lo que en última instancia es la verdad, es la realidad misma. Sólo la Verdad es real. 

Contemplando la Luz Orgánica, "conoceréis la verdad y la verdad os hará libres", porque en la omnipresente suave luminosidad uno ve la Semejanza, el Vacío primordial, que es Shunyata, no el vacío, sino una plenitud, un pleno auto-radiante en el cual la verdad de todo posible pensamiento, emoción y percepción pura y suprema alcanza la madurez, y llega a ella...

"La madurez es todo", dijo Goethe, él, quien solía contemplar la naturaleza "intensamente" para observar lo que sucede dentro de los sentidos, y no sólo lo que los sentidos presentan como producto externo, como un producto terminado. 

La Luz Orgánica es rica en contenido: un pozo de información viva, una fuente ilimitada de inteligencia, auto-articulante. Las tradiciones asiáticas llaman a la realización que brinda sabija samadhi", "concentración perfecta con semilla", en contraste con nirbija samadhi", "concentración sin semilla". 

En El Manual del buscador - The Seeker's Handbook (1991), se explica que lo primero es no saber nada a través de conocer todo, y la segundo es saber todo a través de no saber nada. 

Estas cuestiones serían - serán - asuntos rutinarios para el partido de Xolotl, los técnicos de lo sagrado que se mueven furtivamente entre las tribus del final de los tiempos. Ellos son técnicos. Pero a menudo pueden aparecer como poetas, novelistas, bailarines, músicos, herbolarios, físico-culturistas, trabajadores de la piedra, cuidadores de animales, y simples artesanos que no están abiertos a revelar su estado de adeptos. 

Hay un aspecto de arlequín en cuanto a los guías con cabeza de perro del final de los tiempos, aunque algunos de ellos son sombríos, con tendencias a vestirse de negro y usar plata y adornos de coral, como Silvio Manuel. Algunos de ellos se sientan modestamente a un lado, sonriendo en la oscuridad. Xólotl tiene cabeza de perro, porque en la jerga oculta, ese animal representa la clariaudiencia, la audición en las frecuencias caninas. 

El partido de Xólotl tiene diversas facultades ocultas, pero más notablemente la capacidad de escuchar sub-vocalmente - escuchar y transmitir.

El dibujo de Jean Delville de Parsifal fue hecho alrededor de 1885 en el apogeo del Renacimiento de lo Oculto en Europa. 

Delville estaba asociado con los movimientos artísticos del "20" y la Rosa + Cruz (Croix), impregnados de esoterismo. En esta imagen estilizada arriba, él muestra el secreto de la clariaudiencia con cabeza de perro: los tubos eustacianos, columnas de aire que funcionan como antenas para mediar en frecuencias más allá del rango de audición normal. El autor muestra las columnas disparando hacia abajo desde los oídos de Parsifal, y alrededor de la cabeza, los cuernos de la clarividencia, otro conjunto de antenas pero receptivas a la luz en vez del sonido, en particular la suave, Luz Lunar Orgánica.

Delville quería representar a Parsifal como el ejemplo del iniciado entrenado y capaz de enviar y recibir clarividente y clariaudientemente.

Podía también haber estado representando a uno del equipo de Xólotl. La corriente de la serpiente en la columna vertebral se dobla como un helecho, cayendo dentro de un nudo de tres horquillas de fuego caliente en el chakra del soma, un centro psicosomático que está por debajo del corazón, conocido sólo por los siddhas y excluido del modelo habitual de los chakras. Delville lo representa simbólicamente con la letra hebrea Shin, "fuego divino". 

El partido de Xólotl pudiera parecer frío, distante y austero, llegando, incluso, a ser amenazante. 

Pero conocer a estos magos íntimamente es tocar el candor secreto (calor) que ellos encarnan, con inflexión en estilo y finura sexual erótica. Las serpientes de la sabiduría se mueven entre las tribus del final de los tiempos, como - bueno, como suaves y plumosas serpientes. Se deslizan entre categorías y términos, evadiendo y debilitando y saboteando códigos culturales, pero son claros y explícitos en su sintaxis. 

Su musa es el lenguaje mismo, la prostituta consumada y el metamorfo final. 




Quetzalcoatl tiene dos hermanos.de ellos es el chamán de la competencia, Tezcatlipoca, Señor del Espejo Humeante.El otro es su hermano gemelo Xólotl.

La estatuaria azteca representa a las dos deidades, Quetzalcoatl y Xolotl, espalda con espalda, unidos en una sola entidad con el rostro de Jano.

La vasta emergencia espiritual a la cual deberá someterse la especie humana en un número cada vez mayor, con desastres naturales, violencia social, y una absoluta locura en escalada hasta 2012 y después, abrirá los sellos de las facultades paranormales y romperá las compuertas de la realidad no-ordinaria .

A medida que el mundo que han hecho los seres humanos se deshace en convulsiones de fuego e inundaciones, surgirá nuevamente el mundo, pero por primera vez dentro de la percepción humana, porque viendo el venir el Siguiente Mundo con traumática extrapolación traumática de los sentidos hacia una realidad no-ordinaria, en el momento mismo en el que observamos la destrucción del mundo existente.

El fin de los tiempos 2012 traerá la destrucción física a una escala inimaginable - esto no es una profecía, sino una inferencia de sentido común, basada en hechos observables y datos, tales como la tasa de derretimiento del hielo de la plataforma de Groenlandia (retroalimentación distrópica). Implica un cambio total de imagen del planeta en paralelo con un despertar visionario y la sumersión a estados alterados y percepción paranormal, un cambio a una anomalía evolutiva y magia chamánica.

La escala de la ley natural será invertida: en lugar de que la supervivencia dependa de la conformidad de cada uno a una realidad consensuada, dependerá de algunos individuos entrando y navegando en los reinos de la realidad no-ordinaria.





Por Rubén Lombida y Frank Díaz
Tomado de "Ensayos sobre la Naturaleza del Avatar"




En los últimos estudios relativos al pensamiento tolteca, se apunta a revindicar la figura de Quetzalcoatl, núcleo de la Toltequidad, como imagen arquetípica proveniente de la misma región de la conciencia humana de donde vienen sus homólogos en otras culturas. 

La imagen arquetípica, en este caso, es la del Mesías o Avatar, el fenómeno cíclico de la manifestación divina por medio de la encarnación en el cuerpo de un ser humano.

El presente artículo está dedicado a Quetzalcoatl, el Avatar por excelencia de las tierras americanas, examinando varios aspectos de su condición avatárica, en especial, la androginia. Para eso, empezaré refiriéndome brevemente al fenómeno avatárico en sus características más esenciales, para luego centrarme en la androginia como ejemplo de la condición avatárica de Quetzalcoatl.


El Avatar

La historia de las religiones está sujeta a la aparición de Avatares o Mesías que inician un nuevo paradigma religioso, desplazando o depurando los ya existentes, a fin de actualizar el camino del hombre a lo divino. 

En la generalidad de los casos, el Avatar es un ser humano que, en virtud de un esfuerzo personal trascendente, sintoniza a cabalidad la esencia energética y numinosa de nuestro género y se transforma, por tanto, en un vehículo carnal de lo Divino accesible al ser humano. 

A partir de ese momento y gradualmente, durante el proceso de avatarización, las circunstancias de su vida “normal” adquieren significados (anteriormente en estado germinal) que colindan, cada vez más, con lo mítico y lo arquetípico.

A medida que el individuo común encarna al Avatar, los hechos de su existencia personal se recombinan en un patrón de sentido que resuena con ciclos de cumplimiento cósmico que le confieren la condición de “elegido”, para canalizar lo divino en términos humanos. 




A su vez, el Mesías, al asumir la condición de “elegido”, se somete al empuje evolutivo que emana de la fuente de Todo, y el sentido de su viaje a lo divino se revierte, de tal suerte, que arriba a un umbral tras el cual lo numinoso avanza hacia él y lo inunda, anulando toda huella de su (anterior) existencia terrena.

En este punto se consuma la encarnación y el Mesías alcanza el estado de “hijo de dios”, semilla divina recién germinada que contiene, en el comprimido ser carnal que aparenta ser, todo el cúmulo de las posibilidades humanas. 

En tal condición, cada uno de los atributos que posee (nombres, historia, hechos) simbolizan y rastrean constantemente todo el conjunto de eventos cosmológicos y leyes universales que atañen al hombre y su entorno, en tanto organismo y como ser luminoso. 

Estos atributos, que van gradando y permutándose en varios niveles de abstracción, son en sí mismos claves para alcanzar los medios ocultos en la conciencia humana, para que cada hombre o mujer se transforme en émulo del Avatar.

El fenómeno avatárico es, pues, el alfa-omega de la aspiración religiosa, y el punto de partida y referencial para que el humano opte por trascenderse y alinearse con lo divino.


El Andrógino

Todas las religiones tuvieron como inicio la germinación avatárica en la figura de un individuo que, de manera parcial o total, encarnó la divinidad y se constituyó en guía para promover la fe en los otros. 

Los iniciadores de religiones (entendido el término religión como el sincero esfuerzo por la plenitud, y no la degradación de lo divino en términos profanos que caracteriza a sectas y religiones oficiales, que solo tratan con las alternativas humanas por medio de códigos morales, con poco o ningún respaldo en el impulso trasgresor y trascendente de nuestras posibilidades), tanto los conocidos como los desconocidos, fueron vectores del fenómeno avatárico y, como tal, ejemplo de la perfección como proceso de divinización progresiva.


Uno de los atributos que caracterizan al humano elevado a Mesías es la androginia. 





La doctrina del andrógino o hermafrodita afirma que el cuerpo físico del Avatar, de naturaleza masculina, es solo la mitad de su ser. La otra mitad, de naturaleza femenina, permanece oculta al ojo profano y sólo se hace patente a quienes, venciendo los retos de la iniciación mistérica, encarnan el proceso avatárico. 

Algunos historiadores de la religión intentan entender esta creencia como el producto de la observación que hicieron los antiguos del ocasional nacimiento de niños con doble sexualidad. Sin embargo, el mito del andrógino es de tal manera sugerente, y refleja de un modo tan fiel, no sólo la aspiración trascendental que nos caracteriza como humanos, sino también los pasos para encauzarla, que podemos considerarlo sin exageración la esencia del pensamiento religioso universal.


La androginia es el estado que define la transición hacia la Totalidad. 


Consiste en la reducción de lo diverso a una dualidad de dos polos opuestos que, finalmente, se completan en el Uno. El andrógino contiene en sí los principios polares masculino y femenino en una síntesis copular que es producto de haber llevado las fuerzas generativas (representadas por la energía sexual) más allá de su ordinario estado de esencia parcial que precisa de su opuesto para completarse.

Es en el ámbito sexual donde más se observan la restricción dual a que están sometidas las fuerzas generativas en su estado ordinario. Dos seres de sexo opuesto deben unirse para generar un tercero que, a su vez, también será de uno u otro sexo. De este modo, la anulación de la dualidad en lo uno es solo temporal, y siempre externa a los seres implicados. 

Por el contrario, el andrógino produce dentro de sí la unión bisexual que solo tiene a la unicidad como resultado.







El andrógino es un ser humano evolucionado 
que, para ser vector de la divinidad, 
sintetiza sus dualidades internas
 mediante una cópula alquímica 
que tiene como resultado un nuevo ser: 

El mismo. 


Este nuevo ser es la fusión de los dos reinos de percepción accesibles al hombre (lo conocido y lo desconocido) en un estado de conciencia única y global desde el que se alcanza todo lo que puede atestiguar el humano como especie. Otra definición de Mesías o Avatar sería, entonces, la de un ser que reduce todas sus fuerzas constituyentes a una polaridad que luego se expande a lo Uno, a la totalidad de sí mismo. Es cuando alcanza esa totalidad, que el Mesías consuma la manifestación de la Divinidad.



Los andróginos civilizadores

En algunas religiones, la creencia en la doble naturaleza del Avatar es directa. 


Por ejemplo, el mito griego habla de la búsqueda que realizó el Avatar Hermes de su media naranja, la cual sólo se completó cuando se fundió en un abrazo con Afrodita, la diosa del amor, alcanzando ambos, de ese modo, un nuevo estado de existencia llamado Hermafroditas.

En otras religiones, el hermafroditismo se enmascara tras diversas metáforas, ya que se le considera un acto de trasgresión a los dictados de la Naturaleza. Generalmente, el tema utilizado es el de la relación entre dos hermanos - con frecuencia gemelos - los cuales, al proceder de un mismo útero, son en esencia una sola persona. 

Uno de esos casos tiene lugar en el panteón egipcio, basado en el culto al Avatar Osiris y la virgen madre Isis. A fin de acentuar la íntima relación entre ambos, el mito no sólo los une en matrimonio, sino que también afirma que eran hermanos, creencia que dio origen a la institución matrimonial de los faraones.

En el mito cristiano, Isis se transforma en Isabel y, posteriormente, en María, la madre de Jesús. A fin de evitar el incesto con su propia madre (algo horrible para la mentalidad judía), la androginia se transfiere a Santiago, el gemelo de Jesús, mientras que la feminidad, como tema específico, se transfiere a Juan, su discípulo amado. Aún antes de que tomaran forma estas creencias, Jesús aludió al proceso en términos abstractos, al decir: "Se unirá el hombre a su mujer y ambos vendrán a ser una sola carne... Cuando seáis capaces de hacer de dos, uno, y de lo interior, lo exterior, y cuando consigáis unir lo masculino con lo femenino, de modo que el macho deje de serlo y la hembra también, entonces podréis entrar (al Reino)".


Las creencias de la India también bordean el tema andrógino, pues su Avatar, Krishna, se manifiesta en intima relación con una joven llamada Radha, conformando entre ambos el concepto teológico de Radakrishna. 


Cabe destacar que Radha no es la esposa oficial de Krishna, sino su amante; de este modo, la teología hindú sortea el escabroso asunto del incesto entre hermanos, al transferir la trasgresión implícita en el hermafroditismo a un tabú menos fuerte: la relación entre amantes clandestinos.

Otra aparición velada del mito andrógino tiene lugar en el budismo tibetano, basado en el doble pontificado del Dalai y el Trashi Lama. El primero representa la cara del budismo, su aspecto masculino, solar y exterior, razón por la cual se le conoce internacionalmente. El segundo, en cambio, permanece casi escondido, ejerciendo una autoridad exclusivamente espiritual. La doctrina budista asume en forma explícita la androginia de Buda a través de su advocación Avalokitesvara, el Señor de la Compasión, quien, en la tradición china, se transforma directamente en una deidad femenina, Kwan Yin.



La doctrina reaparece al otro lado del Pacífico, donde encontramos la historia del Avatar Manco Capac, quien civilizó los Andes con la ayuda de su esposa-hermana, Mama Ocllo. La leyenda cuenta que, al llegar a la llanura donde más tarde sería edificada la capital del imperio inca, Manco lanzó su bastón hacia la tierra, donde se clavó por entero; mediante este fálico gesto, supo que el lugar era fértil y apto para nutrir humanos, y lo llamo Cuzco, ombligo - una alusión fisiológica que no sólo indica la posición central de esta ciudad en el mundo andino, sino su carácter de conducto hacia la Pacha Mama o madre tierra.

En Mesoamérica aparecen dos versiones independientes y completas del mito hermafrodita. 


Una de ellas quedó descrita en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas quichés, donde se relata la historia de los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, cuyos nombres significan, respectivamente, cerbatana y ocelote hembra. Como es obvio, estos nombres tienen connotaciones sexuales; se trata de las personalidades masculina y femenina de un mismo ser, cuyas aventuras en el inframundo destronaron a los dioses de la muerte, creando las condiciones para que fuera posible la vida humana.



En algunos casos, en su viaje al más allá contaban con el auxilio de habitantes del Inframundo, conocidos como wayob (literalmente, “espíritus compañeros”).

Estos seres residentes en Xibalbá no son dioses, ni tampoco espíritus comunes, pero su carácter sagrado les permite auxiliar al alma del difunto durante las distintas pruebas a las que se ve sometido en su viaje. En opinión de los especialistas en mitología y religiosidad maya, los wayob son espíritus protectores que actúan como psicopompos (guías de almas), dirigiendo a los fallecidos y haciéndoles comprender dónde se encuentran y cuál es su nuevo estado.


El juego de pelota.

Podría dar la impresión de que es un juego practicado en una especie de cancha, en el que los participantes golpean una pelota de caucho para hacerla pasar por un aro de piedra, era un simple divertimento para los antiguos mayas, similar a nuestros deportes actuales. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El llamado “juego de pelota” fue el rito religioso más importantes de los antiguos mayas, pues constituía una representación simbólica de uno de los relatos sagrados clave de esta civilización, íntimamente relacionado, de nuevo, con el Inframundo.


Según el Popol Vuh, dos hermanos divinos llamados Hun Hunaihpú (Uno cerbatana y Dios de la fertilidad) y Vucub Hunaihpú (Siete cerbatana) estaban obsesionados con el juego de pelota, y pasaban horas y horas practicándolo. Un día causaron tanto alboroto con su juego que molestaron a los señores del Inframundo, quienes les retaron a descender para jugar con ellos. Tras una serie de pruebas a las que fueron sometidos, los dos hermanos murieron asesinados.


Recreación actual del juego de pelota.



La cabeza de Hun Hunaihpú fue colgada de un árbol y los señores del reino de la muerte prohibieron tajantemente tocar sus frutos.

Sin embargo, la joven Ixchiq, hija de un señor de la muerte, se acercó un día al árbol y la cabeza de Hun Hunaihpú le escupió en una mano, dejándola embarazada. 



Temiendo la ira de su padre, Ixchiq escapó a la superficie, donde dio a luz a dos hijos: Hunahpú e Ixbalanqué.


Éstos heredaron la pasión de su padre y su tío por el juego de pelota, y la historia volvió a repetirse. Un día, mientras jugaban, los señores del Inframundo les retaron a competir con ellos, y en su descenso fueron igualmente sometidos a distintas pruebas. A diferencia de lo que ocurrió con su padre, los gemelos lograron superar las trampas gracias a su ingenio y, tras realizar varios milagros, derrotaron y mataron a Uno Muerte y Siete Muerte, asesinos de su progenitor. 



Tras la victoria fueron ascendidos al cielo, convirtiéndose en el Sol y la Luna.


La segunda versión de este mito es la del príncipe de Tula, Ce Acatl Topiltzin, más conocido por su título de Quetzalcoatl, serpiente emplumada. Los documentos que se conservan contienen numerosos incidentes de su biografía, tanto histórica como mítica, a través de los cuales se transparenta el simbolismo andrógino con una claridad que no encontramos en ninguna otra creencia de la tierra. Es por ello que la historia de Ce Acatl merece un análisis particular.


La androginia de Quetzalcoatl

Significado: Quetzal (ave) Cóatl (serpiente) 
Simbolismo: Comunión entre el cielo y la tierra (lo espiritual y lo material) 




Deidad solar azteca

La serpiente emplumada, patrona de los nobles y los guerreros. Su juventud debía renovarse con sacrificios humanos. Se dice que fue un hombre blanco, rubio y de vasto saber, que enseñó varias artes a los antiguos pobladores de México. Tras una experiencia traumática, se suicidó y renació con forma de serpiente. Pasaba por un demiurgo, ya que bajó a los infiernos para robar los esqueletos de los difuntos e infundirles vida con su propia sangre.

El mito de Quetzalcoatl es, por antonomasia (y literalmente), el paradigma del hombre elevado a la condición de Mesías. Tal condición está impresa en su mismo nombre, que designa la trasgresión de lo mundano y la síntesis polar propia del Mesías. Este título era otorgado en el México antiguo a la persona que asumía el reto de imitar al avatar Quetzalcoatl, al punto de transfigurarse en él. Veamos, entonces, las particularidades mesiánicas en general, y andróginas en particular, inherentes al mito de la Serpiente Emplumada.

¿Qué significa ese título? La asociación simbólica entre el reptil y el ave, lo que se arrastra y lo que vuela, es empleada en todo el mundo antiguo para señalar al Mesías. 

Representa la unión del Espíritu y la materia, de Dios y el hombre, del Alma y el cuerpo, de las fuerzas evolutivas y las involutivas, en fin, de toda dualidad, en un único Ser. Una unión que se constituye propiamente en un superesfuerzo redentor, pues permite que el reptil sublimado remonte el vuelo y se libere de sus limitaciones terrenas.

El término Coatl, serpiente, es una alusión gráfica a dos aspectos del ciclo: el estacionario, representado por los anillos anuales en la cola del reptil, y el cósmico, representado por el hecho de que este animal puede morderse la cola para completar un círculo perfecto. 

La iconografía muestra que la serpiente era asociada con un elemento al cual se le ha asignado tradicionalmente un carácter generador: el agua. La palabra Coatl procede de la raíz Cau, Cuau o Coa, que significa aquello que se yergue y extiende, de donde se colige claramente un sentido fálico que es enfatizado por el nombre de la hipóstasis humana de Quetzalcoatl, Acatl, caña.

Por su parte, la otra raíz del nombre, Quetzalli, no sólo contiene el sentido literal de mechón de plumas o cabellos (con lo cual ya contiene un elemento cíclico: la muda de los animales), y el metafórico de preciosidad, sino que también significa, en su apócope Quetza, la cópula de los animales, acepción que queda reforzada por su asociación con el nombre de la serpiente. Un sinónimo de Quetzalli, pronunciado Ihuitl, plumón, es el glifo empleado en los códices para representar específicamente el sexo femenino y la condición de madre.

Entre los mayas, este plumón, a veces substituido por un punto dentro de un glifo lunar representado en forma de matriz cerrada o entreabierta, tiene el significado jeroglífico de Ahau, señor solar o iniciado. Dicho signo ocupa la posición número veinte o final de la secuencia calendárica maya, posición que, entre los nahuas, es ocupada por el glifo Xochitl, flor; y Flor es precisamente uno de los nombres aplicados al Avatar mesoamericano. Como el plumón o el mechón de cabellos entre los animales, la flor evidencia en las plantas la madurez del órgano generador. De modo que el carácter generacional o periódico del nombre de Quetzalcoatl, resulta por demás obvio.

El creyente de habla nahuatl que escuchaba ese nombre, no sólo imaginaba en primera instancia un reptil acuático emplumado, sino, también, un híbrido precioso e imposible, bisexual, en acto de autofecundación y reproducción constante, equivalente al signo eurasiático del Ave Fénix. ¡Imposible diseñar una síntesis más gráfica de la Totalidad!

El elemento sexual implícito en el nombre divino es importante a la hora de comprender otros títulos de Quetzalcoatl, que reflejan sus múltiples facultades creadoras, como los fálicos Ce Acatl, uno caña, Topiltsin, respetable bastón, Yacatecuhtli, el puntero, y Tepoztecatl, el de la espada; o los yónicos Xochipilli, príncipe-princesa de las flores, Tecuciztecatl, el del caracol marino, Mayapiltontli, hijo del maguey, y Macuilxochitl, quinta flor. Pero también explica la generalidad de los títulos mesiánicos en las diferentes culturas de la tierra. De hecho, Quetzalcoatl es Venus-Afrodita, el astro que, en Eurasia, patrocina las relaciones eróticas y, en América, las guerras (extensiones sociales de la guerra primordial de los sexos).


Como se comprende, Quetzalcoatl no es otro que el andrógino ideal, el Señor de Venus, quien contiene y comparte en sí mismo los atributos del macho y la hembra místicos. 


Un ser, por tanto, en perpetua reproducción, encarnación del ciclo por excelencia – y no del ciclo abstracto de los cronólogos, sino de la periodicidad concreta, viva, de la generación de los seres. Un simbolismo que queda aludido, en ciertas esculturas, a través del emblema del corazón del sacrificado, trasladado a la zona ventral como un útero místico donde tiene lugar la gestación espiritual del género humano.

Este significado queda acentuado por otros simbolismos asociados a la Deidad; particularmente, por el nombre de Cipactli con que a veces se le designa. Cipactli es el primer signo de la veintena o ciclo prototípico de los mesoamericanos; por lo tanto, representa toda sucesión periódica. Puede demostrarse la relación etimológica de este nombre con el egipcio Sebek, el cocodrilo devorador de las estaciones; con el caldeo Sabac, representado como un dragón de siete cabezas; y con el semita Sabat, aplicado en un principio los hebreos a cualquier período cerrado de tiempo, y posteriormente a su ciclo principal, la semana. También el Jesús se aplicó a sí mismo un título similar al responder a sus detractores: "El Hijo del Hombre es Señor del Sabat."

La condición del andrógino se explicita en la iconografía mesoamericana a través del corazón sacrificado dispuesto a manera de útero, así como a través del caracol (emblema de las recurrencias de la existencia), del cual, en ocasiones, sale un ser caracterizado con los atributos un Quetzalcoatl. El caracol es un animal notable porque se fecunda y reproduce por sí mismo; su concha aparece, tanto en el arte indoamericano como en el europeo, en asociación con Venus, con los órganos generadores y con las ondas marinas que simbolizan el flujo del tiempo.

La leyenda de Nacxitl

Se alude al andrógino en dos episodios de la vida de Quetzalcoatl. El primero es el pecado de su representante terrestre, Ce Acatl Topiltzin Nacxitl, quien era el rey sacerdote de Tula. Cuentan las crónicas que, en cierta ocasión, Nacxitl fue embriagado por unos hechiceros; como resultado de ello, cedió a la tentación carnal e hizo que le trajeran a su hermana, Quetzalpetlatl, con la cual cohabitó y tuvo un hijo.

Tal como afirma un códice, esta ruptura de sus votos monásticos transformó a Nacxitl en emblema del pecado de todo el pueblo: "Ellos perdieron su inocencia en el pecado carnal de Nacxit, en el pecado de Nacxit y de sus compañeros" (Chilam Balam de Chumayel, Kahlay de la Conquista). Sin embargo, lo que desde la óptica de la moral social fue considerado como una violación de las normas que mantenían separados y fijos en sus roles al hombre y la mujer, en sentido místico fue considerado la condición necesaria para cierta fecundación espiritual, a través de la cual, Nacxitl se transformó, gracias a sus innumerables penitencias, en el Mesías de Mesoamérica. La idea subyacente en este mito es que la unificación sólo es posible a partir de un estado básico de separación, que se sublima gracias a la acumulación del merecimiento espiritual derivado de un sostenido intento de trascendencia.

El segundo episodio quetzalcoatliano que contienen claras alusiones bisexuales, es su descenso al inframundo en busca de los "huesos de los antepasados" (las propias semillas psicológicas y místicas de su condición como Avatar). Para ganar estos huesos, y a pedido de su doble impersonal, el Dios de los Muertos, el héroe tiene que "hacer resonar el caracol de viento cuatro veces". 

El cuatro no sólo era el número enfático entre los nahuas, sino que corresponde al número de orden de Nacxitl (cuyo nombre se traduce cuarto paso) como manifestación de Quetzalcoatl durante el Quinto Sol. Este caracol, equivalente de las flautas mágicas de Krishna y Orfeo, la cerbatana de Hunahpú, las flautas pánicas de Pan y Viracocha y las trompetas del Apocalipsis, representa al ducto del aliento en un sentido fisiológico y al vehículo humano del Ser Supremo en lectura teológica.

Al penetrar dentro del instrumento de viento en forma de abeja, el mito no sólo identifica al héroe con el gusano hermafrodita, sino que indica por qué vías simbólicas o literales puede este transformarse en un ser alado que, precisamente, se distingue por sacrificar su distinción sexual en aras de un trabajo. Xicoco, abejas, es el nombre del monte sagrado de Tula, vinculado a los ritos iniciáticos en los que seguramente participó el príncipe Ce Acatl, y emblema de los iniciados toltecas, apodados los "trabajadores de la oscuridad".

El resultado de esta penetración artificiosa de Quetzalcoatl en un objeto que le estaba vedado, es la incorporación de una esencia ósea (el hueso es en Mesoamérica símbolo de lo esencial o permanente dentro del ser humano) que le comunica mágicamente la sabiduría de los Culua, los grandes antepasados. El texto especifica claramente la condición extraterrena, asexuada o más bien intrasexuada o "venusina" de estos seres, pues añade: "Y estaban unidos, confundidos, los huesos del hombre y la mujer. Aun no habían sido separados" (Códice Chimalpopoca).

Este emblema binario significa que, así como la unificación de los principios generativos en un solo ser es anterior a la manifestación del Universo, y por tanto, atemporal, también Quetzalcoatl, como símbolo de integración, es primario, no sujeto a medida y, por ello, Señor del Tiempo - esa realidad de la que todo emana y a la que todo vuelve, en sí misma sencilla, incompuesta e increada.


La emergencia del nagual

Durante su inmersión en las entrañas de la tierra, Ce Acatl pierde su nombre humano y gana el de Xolotl, monstruo. Este nombre es muy particular, ya que deriva de la raíz nahuatl Xol, que significa resbalar, mezclar; lo cual nos indica que Xolotl representa la fusión de las polaridades y de cualquier particularidad, necesaria para penetrar en ese ámbito que, por su naturaleza, está vedado a la forma humana, donde descansan las causas arquetípicas de todo lo existente.


El binomio Xolotl-Quetzalcoatl es, en el plano divino, equivalente del que conforman en el plano humano Ce Acatl y su hermana Quetzalpetlatl. Aunque asexuado - o, más bien, precisamente por su condición asexual, pasiva -, Xolotl es el representante de la naturaleza femenina en el reino de lo numinoso, allí donde se sintetizan los cuatro elementos fundamentales en el vórtice de la creación. Es por ello que el vórtice, desarrollado en forma de glifo Ollin, movimiento circular, llegó a constituir su jeroglífico identificador.

Pero el mito de Xolotl no sólo pretendía explicar el modo como llegamos a existir en el tiempo del origen, sino que también tenía una dimensión inmediata, práctica, representada en la vida cotidiana por el espacio de los sueños. Los mesoamericanos fueron, quizás, el pueblo de la antigüedad que más atención le prestó a los sueños, desarrollando su interpretación como una disciplina con nombre propio, de la cual existían especialistas e incluso manuales. Consideraban al ámbito del sueño como nuestro inframundo particular, a las visiones que allí tenemos, como manifestaciones de los poderes divinos o infernales, y al acto de dormir, como una actualización particular de la épica de Quetzalcoatl. Por supuesto, en esta visión, Xolotl es el sujeto de las experiencias cuando uno está dormido.

El nombre técnico de Xolotl como patrón del sueño era Nahualli, nagual. De ahí que otro de los títulos aplicados a Quetzalcoatl - esta vez como triunfador en la batalla de la síntesis de las polaridades -, fuese Nahualpiltzintli, el príncipe de las transformaciones. Nahualli significa, etimológicamente, duplicado. La creencia en el nagual es la causa por la cual, la lengua nawatl llama al ser humano Tlakatl, mitad. La idea era que, sólo a través de una duplicación, la mitad que somos puede llegar a realizarse en el Uno, que es el fin propuesto por la metáfora del andrógino.

A través del nagual, la androginia se sale del campo de la teología y el mito, y se transforma en una posibilidad al alcance de la persona común y corriente. El retorno de Xolotl a la superficie de la tierra, luego de haber derrotado al Dios de los Muertos, arrebatándole el secreto de la vida eterna, prefigura la emergencia del nagual en nuestra vida personal, luego de la victoria en la guerra contra el sueño. El Avatar abandona su nicho divino y recobra en uno mismo su dimensión humana, transformando su dualidad en modelo de un proceso de conciencia que podemos emprender, a fin de llevar nuestra existencia hasta su natural completud.


La mujer serpiente

Una consecuencia de estas creencias, fue el desarrollo en Mesoamérica de una institución social de enorme importancia y específicamente andrógina: la del doble patronazgo religioso. En otras culturas hubo experiencias similares; baste recordar las instituciones egipcia e inca de los reyes hermanos y la regencia dual de los lamas en el budismo tibetano. En el caso de Mesoamérica, lo particular es que la más alta dignidad religiosa cayó en manos de una mujer que, por causa de su nivel jerárquico e iniciático, fue llamada Cihuacoatl o Coacihuatl, mujer serpiente.

Cihuacoatl no es un nombre propio, sino un título de la diosa Quilaztli, verdura, quien es la antropomorfización de la Naturaleza. Quilaztli-Cihuacoatl es el lado femenino de Quetzalcoatl, encargado de suministrarnos el alimento físico y espiritual; por tal razón, también se le conoce como Tonacacihuatl, señora de nuestro sustento. Al aplicar este nombre a la persona que representaba a la comunidad de creyentes ante los dioses, aquella sociedad reconocía que, en el fenómeno religioso, se mezclan dos elementos polares, uno masculino, constituido por los ritos, dogmas, jerarquías y costumbres, y otro femenino o "nagual", constituido por la enseñanza profunda, liberadora, fin último de todo esfuerzo espiritual.






En la época final de los mexicas (un pueblo tremendamente machista), a partir de una reforma que hizo el general Tlahcahelel, la dignidad de la Cihuacoatl recayó sobre un varón; pero este sacerdote estaba obligado a vestir de mujer y a hablar y comportarse como tal (lo cual dio origen al mito español de que los líderes religiosos de Mesoamérica eran sodomitas), lo cual delata el origen literalmente andrógina de la institución. Una prueba de ello es la respuesta que dio cierta Cihuacoatl a los líderes mexicas, durante la época de la peregrinación, en la cual se califica a sí misma como una mujer: "Sabed que soy mujer de valor y esfuerzo." 

Y, aunque me conocéis por mi nombre ordinario, que es Quilaztli, sabed que soy tan valerosa, que tengo otros cuatro nombres con los que se reconoce mi poder: Cohuacihuatl, mujer culebra, Cuauhcihuatl, mujer águila, Yaocihuatl, mujer guerrera, y Tzitzimicihuatl, mujer infernal" (De la Serna, Tratado de las Supersticiones).


Pero la Cihuacoatl no actuaba sola pues esto, lejos de ser una expresión del equilibrio entre sexos, lo habría sido de feminismo. Los cronistas de Indias reportaron que, junto a ella, también regía un sacerdote masculino llamado Quetzalcoatl. Ambos tenían su sede en la ciudad de Cholula y su influencia llegaba a todo el país.

Las funciones del Quetzalcoatl y la Cihuacoatl se deducen a partir del análisis de sus otros títulos. Él recibía el apodo de Topiltzin Tlachiach Tizacosque, nuestro señor de la tierra amarilla y el lado frontal (del cuerpo), mientras que ella era llamada Tonantzin Aquiach Amapane, nuestra madre de los canales del agua y el lado dorsal (del cuerpo). Cabe destacar que los sentidos frontal y dorsal del cuerpo humano estaban (y aún están) relacionados, en la cosmovisión mesoamericana, con los sexos masculino y femenino, respectivamente. Pero, más revelador aún, el frente del cuerpo representa lo evidente, externo y superficial, mientras que el dorso se lo invisible, interno y esencial. 

En consecuencia, el monje varón estaba encargado de la conducción de los asuntos públicos de la religión, mientras que la mujer era consultada en cuestiones de naturaleza esotérica.

Un cronista asegura que la regencia de ambos monjes se extendía durante los 52 años del ciclo del Fuego Nuevo, siendo sustituidos provisionalmente por sus primeros ministros, si morían antes de ese lapso; lo cual nos dice que ambos, en su conjunto, eran la encarnación de la fuerza cíclica creadora del Universo, y que de ninguna manera se esperaba que actuaran en forma independiente o contradictoria.

Obviamente, esta institución fue diseñada para balancear las atribuciones políticas y religiosas propias del pontífice supremo de una gran fe - como era la tolteca -, ya que hubiera sido peligrosos depositar ambas en una sola persona, sobre todo, si ello necesariamente implicaba suprimir a uno de los géneros en la ecuación del poder. Esto refleja el equilibrio inherente a la propuesta civilizadora mesoamericana; pero, más allá de su utilidad práctica, demuestra que la institución del Quetzalcoatl y la Cihuacoatl tenía una cualidad moralizadora, al exponer al creyente, en una forma sencilla y clara, la naturaleza andrógina del Ser Supremo y la necesidad de encarnar esa naturaleza a través de la síntesis de nuestras polaridades.



Conclusión

Como hemos visto, el balance de los sexos es un principio fundamental de las propuestas religiosas en toda la tierra, que se transparenta en forma más o menos clara a través de los mitos de cada pueblo. Los símbolos de ese balance esconden, no sólo una explicación del mundo, sino una propuesta de acción que afecta a la vida presente y futura del creyente, cuyo pivote es el mito avatárico. 

En la medida en que una fe consigue mantener vigente ese balance, se aproxima al ideal hermafrodita encarnado por el Avatar; por el contrario, cuando ese balance es perturbado, el Avatar pierde su dimensión humana y, con ello, su carisma y poder renovador.





Les creencias de los mesoamericanos reconocieron plenamente la naturaleza dual del Avatar, que expresaron a través del nombre de Quetzalcoatl. Con todas sus connotaciones simbólicas - a la que sumamos ahora la androginia - y sus implicaciones esotéricas y sociales, ese nombre es la más perfecta prueba de la inserción del Maestro indoamericano en el contexto universal del culto avatárico.




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sábado, 23 de marzo de 2013

Así, si el uno lleva de la mano al dos, todo volverá a su orden





PAZ, LUZ Y AMOR


En estos momentos estáis pasando por un difícil tiempo. Este mes de marzo está moviendo energías complejas que en el equinoccio encontrarán su culmen. El día 21 de marzo se producirá una configuración estelar importante y, en ella, la energía nueva tomará otra dirección más elevada, más definida.

Todo lo hasta ahora vivido, desde el comienzo del año, ha sido para reafirmar, para todo aquello en vuestras vidas que ya no debe seguir teniendo fuerza, de forma que os siga induciendo y orientando hacia lugares erróneos, actitudes erróneas, sensaciones erróneas. En todo lo erróneo siempre hay un punto de reafirmación y creencia, que es importante identificar para poder rectificar, así ese sería el mejor trabajo para este mes, de manera, que una vez pasado el equinoccio, esos factores y aspectos de vuestro ser quedasen sobre la mesa y pudiesen ser cambiados por una frecuencia de afinidad más en sintonía con la nueva energía del nuevo tiempo.

Así, cada vez que cada uno de vosotros reafirmáis una actitud vuestra, una condición, una vibración, eso hace que la cadena aumente, que la frecuencia aumente, que la fuerza aumente y, por tanto, que los cambios se den cada vez en mayor medida.




Es importante que aprendáis a sentir lo que realmente se mueve en vuestros corazones y en vuestras almas, de forma que los dos puedan ser sintonizados y que ninguno de ellos arrastre al otro. 


Ese es el problema que la mayoría de los humanos y de todos, cuando pasamos por humanos, tenemos que experimentar. La genética y herencia de la raza humana conlleva este aspecto, independientemente de que las almas hayan podido acordar, determinadas experiencia. 


La principal tarea que ha de acarrear un alma con encarnación humana, es la del conflicto mente-corazón; 
es la del conflicto alma-corazón; es, en definitiva, la del conflicto.




Por esto es por lo que os digo que intentéis poner de acuerdo a todos vuestros yoes, para que de esta manera, no os interfiráis en vuestro caminar. Así sería importante que empezarais a mover desde el corazón, lo que antes hacíais desde la mente; que empezarais a mover desde el alma, lo que antes hacíais desde el corazón; y que el corazón y el alma vayan en sintonía y de la mano, para que así y solo así, podáis llegar al espíritu.


Cuando hablo de alma, hablo de aquella parte de vosotros que camina, vida tras vida; cuando hablo de espíritu, hablo de ese ser divino superior que no lo toca nada y que ahí está sujetando al alma y al ser en sí.




Es momento, por tanto, de reflexionar y recapacitar sobre lo vivido, experimentado, compartido, explicado, enseñado y recibido, de manera que todo se acuerde en el yo consciente para que el uno sea quien lleve de la mano al dos, es decir, que el ser consciente unificado, lleve de la mano al dual, al que en el inconsciente tomó fuerza, al que en aquellos aspectos oscuros y ocultos quiere habitar. 

Así, si el uno lleva de la mano al dos, todo volverá a su orden, entendiendo por dos, la dualidad del ser, lo que no implica la negatividad en sí, sino  aquella parte del ser que ha ido acumulando los miedos, las iras, los deseos, todo aquello que forma parte del ego.

Ahora es momento de hacer estas rectificaciones 
y, poco a poco, ir ayudando a  los demás a que también las hagan.

Si completáis así vuestro ciclo de cambio, veréis como todo os será más sencillo 
y vuestra vida se volverá ligera y transparente.




Este es mi mensaje para hoy, mañana completaremos otros aspectos a tratar.

Rhaxmir en ti, siempre en mi amor.


Canalizado por Ahimsa
15 de marzo de 2013

Gracias a la página amiga: http://laluzqueteguia.blogspot.com.es


martes, 19 de marzo de 2013

Cantad para él, floreced a su alrededor






Oh, cantad para él,

pajarillos cantores de Dios,

porque su madre

no puede hallarlo.


Y vosotros, pequeñas flores de Dios,

floreced a su alrededor,

para que al menos mi hijo

pueda disfrutar soñando.




Henryk Grecki - Symphony



jueves, 14 de marzo de 2013

'Qalb', un corazón que ve






La raíz gramatical árabe q-l-b posee un enorme valor simbólico para el tasawwuf o sufismo islámico. De dicha raíz trilítera deriva, en primer lugar, la palabra qalb, cuyo significado más inmediato es ‘corazón’. 

Sin embargo, para los espirituales sufíes qalb no sólo alude al órgano físico, al corazón anatómico, sino también a eso que podríamos denominar ‘corazón místico’, que no es sino el espacio simbólico que evoca la patria celestial, el centro por antonomasia, tierra original de luz de la que el ser humano ha sido arrancado de cuajo al nacer, como también lo ha sido el ney, la flauta derviche, del cañaveral. 

Qalb también posee el sentido de ‘motor’, de tal manera que, para el derviche, qalb no es sino el asiento de esa fuerza interior sin la cual no es posible transitar por la senda interior. 

Existe una expresión sufí, ‘ayn al-qalb u ‘ojo del corazón, que alude de forma simbólica a la cualidad de la intuición. El ojo interior no es ciego, el ojo interior posee la capacidad de ver. Y ver, que no es sino otra forma de referirse a la comprensión, constituye la razón de ser de la senda sufí. 


Ver para distinguir la naturaleza real de las cosas. 

Ver para discernir entre la realidad omniabarcante de Al·lâh y nuestra inexistencia.


Pero volvamos a nuestra raíz gramatical q-l-b. De ella derivan también las palabras árabes taqallub, inversión y conversión, e inqilâb, revolución. 


Quiere ello decir que el corazón es lugar de la transmutación, que la verdadera transformación del ser humano consiste en la conversión de sus corazón, esto es, de su sí mismo más esencial; y, al mismo tiempo, que no hay cambio (externo) sin cambiarse (interiormente), algo que para la mayoría deviene un imposible, algo así como tratar de desfreír un huevo frito, dicho llanamente.  


Por último, hallamos qâlib (de donde procede el vocablo español 'gálibo'), que puede significar ‘matriz’ (y entonces el corazón devendría ese centro matricial capaz de engendrar vida, nueva vida) e incluso ‘instrumento para modelar algo’. El ser humano sólo es plenamente humano cuando se (re)construye desde su corazón, que en el sufismo, por supuesto, nada tiene que ver con el sentimentalismo, como a menudo suele confundirse. 


El amor no puede callar, es cierto, pero no todo en la senda interior o tarîqa puede ser no ya compartido, sino siquiera dicho. Ese es uno de los sentidos (hay más) que rigen el principio sufí de la taqîyya o kitmân: guardar silencio a propósito de los secretos espirituales y no referirse a ellos salvo en el círculo derviche de los iniciados de la senda interior, junto a aquellos (pocos, muy pocos, casi nadie), dotados del coraje y la lucidez precisos para afrontar el riesgo de una aventura, tan humana como divina, intrépida y desconocida: el tawhîd o unidad del ser. 



Y es que como cantaba el romance anónimo del Conde Arnaldos: 

"Yo no digo mi canción, sino a quién va conmigo".




No es, pues, el sufismo secreto, o mejor aún, secretista, sino discreto.

“Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, 
no lo vayas a decir”.




Gracias a la página: http://instituto-sufi.blogspot.com.es/







miércoles, 13 de marzo de 2013

Equinoccio de Aries 2013: “PRE-SINTONIZACIÓN” PART. I


Ustedes son una fuerza de vida. Usted es el corazón de Dios. Usted es un maestro que ama el mundo y su gracia se desarrolla con ternura y pasión y busca la libertad de la vida en todos los niveles en todas las áreas a través de todas las vías, a través de todos los vehículos. Esto significa abrir las vidas que viven como personalidades en la experiencia que solo se dispone de la energía de Dios, sólo la Luz y el Amor, sólo el movimiento de la conciencia y la alegría del Amor que Yo Soy. Los mensajes de Dios (Yael Powell)



Al principio para que tu verdadera Voz salga a la luz tienes que imitar a la del maestro.
Cuando alcanzas esa perfección nace tu Voz única y originaria.Anciana Toba.



Pintura: Mara Friedman


“En nuestra época hay una gran necesidad de expertos en la vida del Alma 
y de grupos de hombres y mujeres que al emprender el gran experimento y la gran transición agreguen su testimonio a la verdad de las afirmaciones de los místicos y ocultistas de todos los tiempos” 
Khul


Las aguas estan listas para fundirse con el fuego (emoción-mente, Alma-Espíritu) dando lugar a la alquimia mística, al salto consciente donde la percepción comprende la “fusión” y donde la mente del buscador entrenado descubre la “unidad” que ha de permitirle comenzar la exteriorización del Mago y la práctica de la magia global organizada:


“El discípulo y la energía son términos sinónimos 
e intercambiables” Khul.



Nos adentramos en la poderosa espiral de energia del equinoccio de Aries donde el “renacimiento” a un desestabilizador y a la vez “revelador” estado de expansión concentrado de conciencia, emergerá entre la humanidad despierta generando el pimer gran centro de impulso creador del hombre-divino.

El equinoccio vernal uno de los eventos de la naturaleza más importantes en las tradiciones ancestrales, llamado en la antigüedad la “fiesta del fuego”, recupera en estos tiempos su “trascendental” bioritmo de impulso en la evolución de la humanidad, mostrándose en su grandeza en las mentes más preparadas durante el equinoccio, y en las que todavía están en  proceso durante el plenilunio de Aries.

La alineación de Gaia y sus hijos con los centros creadores de los más altos niveles del sistema, se produjo durante el solsticio de invierno  a través del “ritual de magia organizada de la humanidad”.

En su invocativo acto de “reunión” durante la alineación galáctica,  se consiguió  la “evocación” o “respuesta” de los grandes centros logoicos planetarios produciéndose la “concepción” de la raza con la “semilla del fuego divino”.

El despertar del “fuego” promovido por la fuerza directa de Shamballa entre los pioneros de la raza (pensadores) y por la Jerarquia Espiritual entre los amados mediadores (servidores) de la humanidad, estalla en el interno como una gran revelación que marcará un antes y un después en el ascensional movimiento evolutivo del planeta y todos sus reinos.

Mucho fue dicho y sentido durante los periodos posteriores al 21 de diciembre. El emergente “fuego” de la mente enfocada, está suponiendo el tránsito del despertar (captación de la Luz de los Portales-reconexión Ángel Solar) a la semilla de la materialización transmutadora (el Fuego Espiritual-Conciencia del Espíritu), que comenzó su transferencia con el divino acto de conexión y alineación cósmica entre la humanidad y los centros que actúan como fuerzas directas planetarias: Shamballa “donde la voluntad de Dios es conocida”y la Jerarquia Espiritual “Centro planetario de Amor”.

La gran fuerza “invocadora” de los meditadores y pensadores de la raza produjo durante la alineación la “energia” materializadora que generó una respuesta o “evocación” desde los centros etéricos superiores , y la semilla del fuego fue re-conectada en los grupos y servidores humanos que son llamados a producir la transfiguración de la humanidad a un estado esencial y liberador lumínico.

La gran “comunión” planetaria del solsticio provocó una gran actividad en todos los reinos, una masiva re-conexión esencial, que ha despertado el bioritmo de la “unidad” y sus frecuencias y vehículos de respuesta.

Durante el periodo invernal la “semilla del fuego” se ha ido desarrollando en el vientre divino de la Madre.

La polaridad femenina, receptiva, negativa, lunar, fuerza motriz de la vida, engendra a su complementario solar sacrificando (divinizando) sus escenarios para su total exteriorización y materialización.

Las resistencias psico-emocionales sentidas por muchos durante este invierno, han sido la prueba del principio del “gran experimento” hacia la fusión.

Las conciencias más evolucionadas y las mentes entrenadas y enfocadas van a ser relacionadas directamente con Shamballa, como generadores de la fuerza motriz “sintetizadora” de este exponencial crecimiento a la percepción multidimensional”.

“En nuestra época hay una gran necesidad de expertos en la vida del Alma y de grupos de hombres y mujeres que al emprender el gran experimento y la gran transición agreguen su testimonio a la verdad de las afirmaciones de los místicos y ocultistas de todos los tiempos” Khul.

Mediante las fuerzas que los portales de Aries despliegan sobre la humanidad la “creación” del nuevo modelo acuariano es liberada.

La concepción divina de los centros solares ha germinado en el gran principio femenino y la descarga de la nueva dinámica ha encontrado en la receptividad de la Diosa, la tierra fértil donde florecer y exteriorizar la tendencia y la fraternidad amorosa de la era dorada del hombre.

La fuerza femenina, la divina polaridad (dinámica del nuevo sistema acuariano) ha supuesto un gran y amoroso acto sanador (especialmente durante la influencia de Piscis el mes pasado) que ha preparado y restaurado los niveles psico-emocionales de los hombres para su “resurrección” durante el equinoccio y la temporada de pascua.


Las aguas estan listas para fundirse con el fuego (emoción-mente, Alma-Espíritu) dando lugar a la alquimia mística, al salto consciente donde la percepción comprende la “fusión” y donde la mente del buscador entrenado descubre la “unidad” que ha de permitirle comenzar la exteriorización del Mago y la práctica de la magia global organizada:


“El discípulo y la energía son términos sinónimos e intercambiables” Khul.

“Lo que yo te digo en la oscuridad, háblalo tú en la luz”

Namasté

Anabel.C.Huertas.




domingo, 10 de marzo de 2013

Novilunio de Piscis 2013 “Contacto con la Unidad”





La gran reunión de planetas en Piscis (7) durante este novilunio traspasa la esfera personal para ahondar e interiorizar las fuertes energías sanadoras que el plenilunio ha radiado sobre las esferas intuitivas del ser.

En la manifestación interna de esas corrientes solares, Virgo (complementario y opuesto de Piscis) ofrece su “vientre” para su asentamiento y manifestación interna.

La tierra sagrada del hombre en todas sus dinámicas y extremos está renaciendo a una nueva tendencia psico-emocional, y los vehículos inferiores y mundos lunares, están llevando el proceso de “repolarización” de sus propios centros, hacia el mundo solar, aceptando sin apenas resistencia ser el vehículo de expresión en la materia, de una “nueva conciencia emergente”.

Tocados por el trabajo amoroso de unas mentes que poco a poco redescubren el uso de la polaridad como principio activo de un gran y único “centro de fuerza”, se abren a sus reconectadas cualidades divinas, ofreciendo “espacios” cada vez más armónicos donde la manifestación psicológica y emocional de un Nuevo ser, puede vibrar radiante de Luz.

La materialización del canal crístico, del puente Antakarana, de la escalera de Jacob, emerge como el Santo Grial en cuya resplandeciente energía los mundos solares y lunares (ambos responsabilidad del ser consciente) encuentran un punto común de comunicación.


Se abre en las esferas superiores de conciencia el agradecimiento a los niveles más densos, dónde desde el vientre de un principio femenino y negativo podemos encontrar el calor de la Madre, de la materia y los éteres  que sacrifican (hace sagrado) sus cuerpos para la recepción y germinación de la semilla solar.

El Sol, la Luna, Venus, Marte, Neptuno, Mercurio y Quirón, que acompañan con su implicación la elevación energética y armónica de los niveles del ser humano hacia un constante e ininterrumpido estado de “unidad y fuerza común”, produce el primer acercamiento a la “fusión interna”.

Gerión, el monstruo de tres cabezas (mental, emocional y físico) es “matado”, transmutado en su actividad inercial e instintiva mientras el “pastor” del mito es salvado, para que consciente de su poder pueda regir con su “mente” (Neptuno, Mercurio, Quirón) mientras su radiante semilla crística genera el escenario perfecto para la energía concentrada.



La compasión, la sagrada gran fuerza de Amor que hace percibir a las “resistencias inferiores” un destello de inconmensurable Unidad, crece purificando la sagrada tierra, la Virgen, la energía femenina donde los “escenarios” más radiantes y divinos de la nueva expresión humana pueden materializarse y expresarse.

Con el recogimiento interno, única fuente de verdad, con el santo Grial radiante de una “nueva vida”, estos días del novilunio las fuerzas solares se aventuran por la oscuridad inferior acariciando con servicio amoroso todas las polaridades de una misma fuerza, revirtiéndolas hacia las cualidades divinas olvidadas y aletargadas.

La perspectiva de una mente entrenada y cada vez menos inercial, y la luminosa fuente del Amor interno, transitan los espacios inferiores llevando a cabo la preparación para el primer gran festival de Aries.


El Alma, el mundo intuitivo despierto y dispuesto a manifestar los escenarios perfectos de una dinámica fuera del espejismo, fecundan a una tierra abierta a su sacralización.




La magia y ceremonial sanador del encuentro (Neptuno, Mercurio, Quirón), en sus potenciales esferas psicológicas más elevadas, y el conocimiento concreto y ciencia, (Venus,Quirón) de los mundos lunares, se encuentran produciendo el “milagro” en el sagrado espacio de la Madre, del vientre cósmico interior donde toda luz puede nacer a su verdadera esencia.

La “crisis de repolaración” es superada en el silencio. En el interno, en el vacío provocado por una mente entrenada y soberana, los centros vibran e invocan sus nuevas dinámicas.


El fuego espiritual es contenido en un grial inmaterial del ser, 
donde la reconexión divina es reencontrada.


El servicio del vientre de la Madre (vehículos inferiores) es un acto de “salvación”. El retorno a la unidad. La fusión de los estados (físico, mental y emocional) se produce generando una nueva energía que activa “el Hogar del Padre”. El punto divino del ser humano donde todo es trascendido.


“Él está perdido y encontrado, está muerto no obstante vibrante de vida. El servidor se vuelve el salvador, y regresa al hogar”A.A.B.

“Lo que yo te digo en la oscuridad, háblalo tú en la luz”.



Namasté

Anabel.C.Huertas
http://angelesdebarro.com