"Cuando el cielo quiere salvar a un hombre, le envía amor" Lao-Tse. Que el amor sea tu única guía, sin mapas, sin dogmas, sin maestros, sólo amando...
Sospecho que hoy empiezo a Ser Canción, si seco un llanto. Y la canción con alma echó a volar y desde entonces los dos, vivieron más despacio, a pesar de su tiempo y de su espacio. Y un día como lluvia, ellos caerán y mojaran todo y su misterio crecerá verde sobre el mundo" Silvio Rodriguez.

viernes, 20 de octubre de 2017

Coatlicue, la Gran Madre


“Su cabeza está formada por el extraño acoplamiento de dos cabezas de serpiente…”

La Metáfora de una Síntesis de la Fusión 
en conciencia: del CUERPO, LA MENTE Y EL CORAZÓN, EN ESPÍRITU, AL QUE EL SER SE ELEVA A TRAVÉS DEL MANEJO DE SU ENERGÍA Y EL RESTO DE SUS CUERPOS.

La historia y la cultura aztecas pueden ser vistas como el resultado de un complejo conjunto interrelacionado de mitos dinamizadores. 

La fundación en 1325 de Tenochtitlan, la capital mexica, ocurre en función del hallazgo de un signo premonitorio: el de un águila devorando a una serpiente. Este signo permanece, como revelador emblema de continuidad, en el escudo de la bandera nacional. La tribu que se establece en el centro de México habría salido de Aztlán, una ciudad mítica, en un peregrinar producto de una idea central para los antiguos mexicanos: la del agotamiento de un ciclo y la vigorización de otro. Esta idea se repetirá en las historias de las culturas tolteca y maya, cuyas ciudades, luego de haberse cumplido determinado ciclo, serían abandonadas. Detrás de estos abandonos subyace la idea de una profecía de renacimiento.

Este concepto de renacimiento cíclico es el que le da estructura a la llamada “nueva mexicanidad” (De la Peña 2012).

El mito de Coatlicue es, por otra parte, medular para la cultura azteca. Una de las versiones más influyentes y bellas de este mito es la que ofrece el Códice florentino. Traducido y transcrito en verso por Eduardo Matos Moctezuma (uno de los investigadores de la cultura mexica más importantes), su ritmo, aliteraciones y enumeraciones de carácter numérico-simbólico —ejemplo también de la integración de la poesía azteca con su cosmovisión mítica— no renuncian a ser en esencia un relato centrado en el origen bélico de Huitzilopochtli, la deidad principal del imperio azteca.

Aunque la belleza del Códice florentino es superior (véase en Reyes 2008: 69-73), su menor extensión y el enfoque en la dualidad astronómica nos hace preferir la versión que ofrece Soustelle en La vida cotidiana de los aztecas en vísperas de la conquista (libro que resultó fundamental para el trabajo de Gilbert Durand, de quien se hablará más adelante):

Los aztecas fueron por excelencia “el pueblo del Sol”. Su dios supremo, Huitzilopochtli, personificaba al sol en el cenit […] Su madre, Coatlicue, “la de la falda de serpientes” —diosa terrestre— había tenido antes de él a los innumerables dioses estelares llamados “los cuatrocientos del sur” y a la divinidad lunar Coyolxauhqui, encarnación de las tinieblas nocturnas. La tradición refiere que Coatlicue había sido fecundada milagrosamente por una bola de plumón caída del cielo —el alma de un sacrificado— y que su hijo, que nació armado perfectamente con su serpiente de fuego (xiuhcoatl), derrotó a sus hermanos y a su hermana del mismo modo como el sol disipa la noche y hace desaparecer las estrellas (Soustelle 1970: 108).

Coatlicue es una diosa primordial, generadora de la dualidad —del día y de la noche; del oriente y del poniente; de la vida y de la muerte—, cuyo ciclo, para mantenerse y dar sentido a la vida del hombre, exige sangrientos sacrificios. 

Solo después de ella ocurren los renacimientos.






Yo le di la vida y él defendió la mía, sin importarle cómo ni contra quién tuvo que luchar, Huitzilopochtli me protegió con el calor de su valor. 

Mi nombre es Coatlicue, madre Tierra; mis hijos fueron los Centzon Huitznahua, hoy estrellas del cielo negro, Coyolxauhqui, la Luna de este mundo y el dios de la guerra, aquél que derrota a la diosa de la noche todas las mañanas. 

Ellos se convirtieron en leyendas celestes después de un accidente o tal vez milagro que trajo vida y muerte por igual. 

Mientras barría mi templo en la cúspide del cerro de Coatepec, un puñado de plumas de colibrí me acariciaron. Éstas cayeron del cielo, aún no sé si como una maravilla o un castigo, pero descendieron delicadamente para llegar a mis manos. Las tomé y las guardé en mi pecho; sin imaginarlo ni desearlo, una de estas plumas engendró dentro de mí y de inmediato supe que quien venía en camino era Huitzilopochtli, dios de la guerra, mi sangre, mi salvador y mi Sol. 

Cuando mis otros hijos supieron lo que había ocurrido, la cólera, el repudio y la venganza los invadió. Coyolxauhqui y "Los cuatrocientos del sur", como también llamaba a los Centzon Huitznahua, consideraron mi embarazo una ofensa para ellos, una traición imperdonable que merecía la muerte de quienes desconocieron como su hermano y por lo tanto la mía también. 

Todos llegaron de un solo impulso deseando atacarme hasta deshacer lo irremediable, pero Huitzilopochtli predijo esa injusta batalla y desde mi vientre se dispuso a luchar. 

Mediante una serpiente de fuego llamada Xiuhcóatl, el dios de la guerra combatió a mis inesperados enemigos; primero enfrentó a los Centzon Huitznahua, de ellos sólo se salvaron los que lograron huir hacia el sur. Los vi alejarse, de mí y de quien creyeron poder derrotar, ahora sólo puedo recordarlos en forma de destellos, pues por las noches alumbran el cielo como cientos de estrellas. 



La Tierra: Tonantzin-Coatlicue, la Madre Tierra Azteca.

En los pueblos mesoamericanos, las deidades femeninas estaban relacionadas con la Vida, la Muerte, la fertilidad, la Tierra y el Cielo.

Cōātlicuē, madre de Huitzilopochtli. Su nombre significa en náhuatl 'La de la Falda de Serpientes'. Diosa terrestre de la vida y la muerte. También recibía los nombres de Tonāntzin 'nuestra (to-) venerada (-tzin) madre (nān-)' y Teteōīnān 'madre (nān-) de los dioses (teteō-)'.

Era representada como una mujer usando una falda de serpientes y un collar de corazones que fueron arrancados de las víctimas de los sacrificios. Tenía garras afiladas en las manos y los pies. Coatlicue era una diosa sedienta de sacrificios humanos. 

Su esposo era Mixcóatl, "la serpiente de las nubes" y dios de la persecución. 

Como virgen, alumbró a Quetzalcóatl y Xólotl. Es la parte femenina de la dualidad universal: Quetzalcoatl/Cihuacoatl, o mujer serpiente.

Diosa de la tierra y la fertilidad, también muestra un lado más sombrío, en diversas representaciones la mitad de su rostro es de mujer y la otra mitad muestra un cráneo descarnado, pensando en la descomposición y degradación que hace de la tierra fértil en primer lugar. 

Coatlicue, diosa madre, es un claro ejemplo de la dualidad en la cual la cosmología precolombina se basa para explicar en interrelación con la Unidad última, la intrínseca relación vida y muerte, dos caras del mismo concepto.





También tenía garras alfiladas en sus manos y pies (de águila).

Coatlicue era una diosa sedienta de sacrificios humanos, observemos la metáfora de esta cosmología, para acercarnos a la comprensión de nuestra naturaleza humana vinculada a la consciencia. Su esposo era Mixcoatl, la serpiente de las nubes y dios de la persecución. 

El aspecto femenino y masculino en Uno. Tonāntzin (del náhuatl: tonantzin = nuestra madre venerada; de to, nuestro + nan, madre + tzin, venerar’) en la cultura y mitología mexic a es el término que se le designaba a distintas divinidades femeninas de origen telúrico.

Tonantzin representaba “La Tierra”, de donde surgimos y a donde volveremos, cuando cumplamos con nuestro proceso evolutivo según lo comprendían los aztecas. 

Tonantzin para los mexicas, era la madre de todo lo que existe, de los seres humanos y lo más importante, parte de la pareja divina que creó al mundo y a todos los seres vivos. 

Yaocíhuatl significa diosa o mujer guerrera. Ambas advocaciones, Tonantzin y Yaocíhuatl, son títulos añadidos al nombre de varias deidades femeninas, principalmente para Coatlicue y Cihuacóatl.

En la azteca como en la mayoría de las cosmologías politeístas, una divinidad puede tener distintos nombres, Huitztilincuatec “cabeza cortada de colibrí”; Toci “nuestra abuela”; Teteoinan “la Madre de los Dioses”; Cozcamiauh “collar de espigas”; Tlazoltéotl “diosa de la inmundicia” y, desde luego, Coatlicue “la de la falda de serpientes”. 


Tlazolteotl es un nombre de género neutro que significa “deidad de la inmundicia” y se piensa que es la que se come la suciedad, la purificadora, la confesora. Se describe tanto como la que da como la que quita el pecado. Se solapa con Ixcuina, una diosa coelctiva compuesta por cuatro hermanas. Como Tlazolteotl-Ixcuina era la “diosa de la inmundicia-la señora Algodón” asociada con el hilado, el telar y la fertilidad. Su papel en relación a la maternidad era el de diosa de la fertilidad a gran escala, no como madrina del parto.

[…] la imagen es un icono de la fertilidad […] 


A pesar del carisma de la pieza, se ha cuestionado su autenticidad y estudios recientes han sugerido que se trate de una concepción idealizada del siglo XIX de la expresión artística azteca. A pesar de su controversia, la pieza ha adquirido una identidad cultural que trasciende su valor. Se ha convertido en un símbolo del poder y del dolor del parto.

Estas deidades femeninas tenían una fuerte presencia en la mitología azteca y un santuario donde se les veneraba en el cerro de Tepeyac junto a Cihuacóatl “la señora de la serpiente”.

Desde la época prehispánica, el Tepeyac había sido un centro de devoción religiosa para los habitantes del valle de México. En ésta eminencia geográfica localizada en lo que fuera la ribera occidental del lago de Texcoco cerca de la Ciudad de México, se encontraba el santuario más importante de la divinidad de la tierra y la fertilidad. 

Esta diosa era llamada Coatlicue, el significado el nombre se conforma de Coalt que es nahualt por serpiente, tli es un locativo y cueitl es falda, (La de la falda de serpientes). 


Coatlicue, Museo Nacional de Antropología

Coatlicue también fue conocida por otros nombres, principalmente como Tonantzin. 

El nombre de Tonantzin, como antes he explicado, se usaba de la misma manera en que “Nuestra Señora” se usa para la Virgen María en el catolicismo.

La estatua principal de Coatlicue es un monolito de basalto que mide dos metros y medio de altura, recolocado actualmente en el Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México originaria de la “Casa negra”, el templo de la diosa en Tenochtitlán.

Coatlicue esta representada como una figura antropomorfa de la cosmovisión azteca. Es una diosa feroz con un aspecto espantoso y fascinante a la vez. 

En su cabeza se enfrentan de perfil, dos serpientes de coral que simulan dos chorros de sangre que brotan de su cuello degollado.


La figura petrea no posee ni manos ni pies, sino que tiene garras de águila lo que la pone en relación con su hijo Huitzilopochtli, el dios solar y dios de la guerra concebido como águila. 

Sobre cada uno de sus pies, en bajos relieves, dos ojos de águila que tratan de ver hacia el infinito.

Usa una falda de serpientes entrelazadas creando un tejido precioso con un borde de cascabeles y cabezas de serpientes alternándose que significa sus múltiples poderes de creación. Los cascabeles que producen lluvia, son símbolos de fertilidad.

Un collar de manos y corazones de las victimas sacrificadas rematado con un cráneo humano oculta parcialmente el pecho de la diosa. 

Sus senos cuelgan exhaustos por haber amamantado a todos los dioses, pues ella es Teteoinan, “la madre de los dioses” y de los hombres es Toci, “nuestra abuela”. 

A su espalda el pelo cuelga en 13 trenzas simbólicas de los 13 meses y los 13 cielos con adornos de tiras de cuero rojo, rematadas por trece caracoles, que es el atributo ordinario de muchas diosas de la Tierra como simbolo de la espiral.



Del ombligo de Coatlicue se abre la boca del abismo. 
El cráneo sobre el ombligo simboliza la vida y la muerte. 

Y en la parte baja, en el plano de apoyo de la escultura, en bajos relieves, Mictlantecuhtli aparece con brazos y piernas abiertos en cruz. Junto con su esposa Mictecacíhuatl, regía el mundo subterráneo o reino de Mictlán.



A Coatlicue también se la representaba como una madre que llevaba a un niño en sus brazos, pues era una diosa madre para los aztecas. 

Se la considera la diosa azteca que dio a luz a la luna, las estrellas. 

Su esposo era Mixcóatl, la “serpiente de las nubes”, dios de la tempestad, de la persecución y de la caza. 




Esta pareja tuvo 400 hijos, los astros que iluminan los cielos. Entre ellos se destaca su hija mayor, Coyolxauhqui, “campanas doradas”, diosa de la luna, la hija más poderosa de esta pareja y la líder entre todos sus hermanos.




Coatlicue es también la madre de Huitzilopochtli, el dios del sol y de la guerra, se quedo embarazada luego que recogiera una bola de plumas de colibri y se le metiera en el regazo mientras estaba barriendo los templos del Coatepec (Cerro de la Serpiente) como parte de una penitencia que le había sido impuesta por matar a su esposo Mixcóatl cuando descubrió que le era infiel con su hermana Chimalma.




Este embarazo misterioso en su recién estrenada viudez ofendió a sus otros cuatrocientos hijos (los Centzon Huitznahua) enfurecidos, le exigen que revele el nombre del padre, que ella desconoce, no olvidemos que el hecho tuvo lugar en la Montaña Serpiente y con una bola de plumas, con estos dos datos es fácil deducir que el desconocido responsable del embarazo de la menopáusica viuda Coatlicue no puede ser otro que Quetzalcóatl, la legendaria Serpiente Emplumada, el hijo de Chimalma y… Mixcóatl.

Tras la noticia, instigados por su hermana Coyolxauhqui, los Centzon Huitznahua decidieron matar a su deshonrada madre. Así fue que decapitaron a Coatlicue, pero en ese mismo momento, Huitzilopochtli salió de la matriz de su madre armado completamente y mató a muchos de sus hermanos y hermanas, cuyos cuerpos se convirtieron en Estrellas. A su hermana Coyolxauhqui le corto la cabeza y la arrojó al cielo, donde pasó a ocupar el lugar de la luna.

Y el llamado Tochancalqui
puso fuego a la serpiente hecha de teas llamada Xiuhcóatl,
que obedecía a Huitzilopochtli.
Luego con ella hirió a Coyolxauhqui,
le cortó la cabeza 
(Mente Inferior),
la cual vino a quedar abandonada
en la ladera de Coatépetl.
El cuerpo de Coyolxauhqui
fue rodando hacia abajo,
cayó echo pedazos,
por diversas partes cayeron sus manos,
sus piernas, su cuerpo.
(Códice Florentino 1978 (III.l): 77-78)


Entre los múltiples mitos que se entretejen con la historia mexica, están los que relatan la lucha del sol, Huitzilopochtli, contra sus hermanos, la luna y las estrellas, de la que el sol resulta triunfador, surgiendo cada mañana como Cuautleuánitl, “el águila que asciende”, y desapareciendo en el poniente como Cuauthémoc, “el águila que desciende”.

La serpiente es un animal sagrado en la cultura azteca ya que representa la naturaleza en muchas formas. 

La triada de diosas serpientes “coatl”: Coatlicue (Falda de Serpientes), Cihuacóatl (Mujer Serpiente), y Chicomecoatl (Siete Serpientes) como todas las deidades portadoras de serpientes evocan los ciclos estacionales, la riqueza dela tierra, la abundancia de las cosechas.





La serpiente se le admira y representa en su doble función de creadora y destructora. 

Coatlicue, la madre primigenia, es un claro ejemplo de la dualidad universal, la intrínseca relación vida y muerte, dos caras del mismo concepto, es la generadora de todas las criaturas y astros, como también el ser monstruoso que devora a sus hijos al final de un ciclo. 

La que con Amor nos genera y después nos reclama para transformarnos en Energía. 


Tercer aspecto de la diosa Madre: La anciana

LA FUERZA FEMENINA DE LA MUJER DA EL INICIO DE LO QUE VA A LLEGAR. ESTAMOS EN UNA ERA DE CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN DÓNDE LA MUJER HA DE HABER EQUILIBRADO Y SANADO SUS HERIDAS PARA PODER SER DEVORADA Y PONER EN JUEGO SU PODER. 

DESDE EL SOL INTERNO, SOL DE MI CORAZÓN, FEMENINO Y MASCULINO EN UNO, ALUMBRÁNDOSE ASÍ MISM@. 


Credora de Sí Dándo a Luz al AMOR DEL MUNDO. 



La diosa de la vida y la fertilidad, también muestra un lado más sombrío como diosa de la muerte y el renacimiento. 

Coatlicue, diosa madre, es un claro ejemplo de la dualidad en la cual la cosmología precolombina se basa, la intrínseca relación vida y muerte, dos caras del mismo concepto.

En diversas representaciones la mitad de su rostro es de mujer y la otra mitad muestra un cráneo descarnado, pensando en la descomposición y degradación que hace de la tierra algo fértil. 

La unión de la dualidad en nosotros a través de la energía de dolor y felicidad dando a Luz, el Todo y la Nada, la VIDA Y LA MUERTE, TODO EN UN@, quedando solo el AMOR AL SER NACIDO AL NACIMIENTO DE ALGO NUEVO - Amor que Somos -.

Mundo de Arriba-Mundo de Abajo y Nosotros en Medio. El Corazón del Cielo es la SABIDURÍA.
El Corazón de la TIERRA es la EMOCIÓN - SENTIMIENTO.
El Corazón del SER HUMANO en medio, ES EL AMOR. 

Somos el eslabón que UNE lo de arriba con lo de abajo, el cielo con la tierra, la dualidad en la unidad, LA SABIDURÍA PENSAMIENTO CON EL SENTIMIENTO CORAZÓN.


Tonantzin Coatlicue era venerada (que no adorada) en el Tepeyac cada 12 de diciembre durante el solsticio, fecha de nacimiento de Huītzilōpōchtli. 






La ocupación y conquista se baso en la destrucción total de la cultura indígena. Cada templo de la cultura antigua fue desmantelado y reconstruido en forma de iglesia católica. El templo de Tonantzin fue destruido completamente como resultado de la Conquista y reconvertido en el asiento de la capilla de la Virgen de Guadalupe. 

Existe debate entre los historiadores acerca de si los conquistadores españoles decidieron utilizar el culto a Tonantzin como base para desarrollar el culto a la Virgen de Guadalupe. Muchos indígenas usaron el nombre de Tonantzin-Guadalupe, que consideraban una misma deidad.

Tonantzin, hoy Nuestra Señora de Guadalupe, se le apareció varias veces al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin, en 1531 en el cerro el Tepeyac, en las afueras de Tenochtitlán, donde actualmente es la villa de Guadalupe en México DF. 

El nombre de Juan Diego Cuauhtlatoatzin significa “el águila que habla” o también “Aquel que habla como el águila”. En su cuarta aparición, LA GUADALUPANA, ordenó a Juan Diego que se reconstruyera su templo que había sido derribado por los españoles en 1521.


Hoy, la Virgen de Guadalupe o Tonantzin Guadalupe es la figura religiosa más importante de los mexicanos a la que se le pide alimento, protección y buena cosecha. En la palabras de historiador Francisco de la Maza: “En México no todos somos católicos pero todos somos guadalupanos”

En este sentido, el mito Guadalupano es uno de los más interesantes fenómenos sociales que fundamentaron el proceso de sincretismo religioso entre los pueblos de América.





En la mitología celta, la diosa Danu o Dana, Anu o Ana es la madre de Dagda (el Buen Dios), y relacionada directamente con la diosa Brigit. una de las diosas más populares adoradas por los pueblos célticos, incluyendo a los druidas. Hay un cierto paralelismo entre Tonantzin y lo que sucedió en Irlanda con Brigit, solo que cuando los españoles llegan a Mexico, las vírgenes ya se habían convertido en una forma de conversión, pero cuando Patricio llega a Irlanda todavía no había ese culto a las vírgenes y Brigit la convirtieron en Santa Brigida de Irlanda.

Sin duda la oscuridad de nuestro tiempo requiere una nueva iluminación y de una nueva ilustración, algo que nos permita, como señala el profesor Losada Goya, uno de los más entusiastas promotores del estudio del mito en la actualidad, “comprender nuestra propia conciencia en un mundo desconcertante” (2015: 16), algo que nos permita, desde un punto de vista laico, una nueva sacralización de la vida cotidiana que,  sostenga la esperanza de que un cambio que ha tenido lugar al iniciarse un ciclo, un nuevo tiempo, dónde la Luz en tiempos complejos, alumbra nuevas conciencias individuales y con el deslumbramiento de los tiempos sin tiempo y nacid@s de la Gran Madre, UNA NUEVA INTELIGENCIA SUPERIOR INTERNA, RECONECTIVA Y PLANETARIA.

Coatlicue, la Gran Madre Azteca

Otras advocaciones :
Tonantzin, Teteoinan, Yaocíhuatl, Quilaztli, Tlazoltéotl, Cozcamiauh, Toci, Huitztilincuatec

Animales sagrados:
Serpiente y aguila

Atributos:
Madre Tierra. Madre Universal. Diosa Madre del Cielo y de la Tierra. Madre de las Estrellas del Sur. Madre del dios solar 

Huitzilopochtli. Diosa de la tierra fértil sin labrar. Protectora de los ciclos naturales. Diosa del parto. Diosa del fuego. Patrona de la vida y la muerte. Guia del renacimiento. Nuestra Abuela. “La devoradora de hombres”

Arquetipos:

Coatlicue es el tercer aspecto de la diosa Madre: La anciana. Una deidad primigenia y dual de origen telúrico, diosa ctónica creadora y destructora.

Símbolos:

Falda de serpientes, collar de manos y corazones
Diosas equivalentes en otras culturas:
Ixchel y Akhushtal, en la mitología maya.
Renenutet y Uadyet, las diosa serpientes de Egipto Antiguo
La diosa frigia, Cibeles de Anatolia

La ancestral Hécate, diosa de los carios de Anatolia, revitalizada en nuestros días a través del Neopaganismo, Danu o Dana, también llamada Anu o Ana en la mitología y posteriormente relacionada con Brigit en Irlanda.



Fuentes: González Torres, Yolotl (1995). Diccionario de mitología y religión de Mesoamérica. México: Editorial Larousse. ISBN 970-607-802-9.
Jean-Claude Delhalle / Albert Luykx Coatlicue o la degollación de la madre
https://icono14.net/ojs/index.php/icono14/article/view/1049/608
https://matadornetwork.com
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El Juego

                                                                       
La Lluvia: Tlaloc
Tláloc (a veces llamado Nuhualpilli) es nombre náhuatl del Dios de la lluvia y de la fertilidad en la religión teotihuacana y náhuatl. 

Con otros nombres era conocido en toda el área mesoamericana. 






Originalmente representaba al agua terrestre, en tanto que la serpiente emplumada representaba al agua celeste. 

Es más conocido en relación a la cosmología azteca. Se dice, que los aztecas hicieron sacrificios de niños para honrarlo, ya que tenían a Tláloc como el responsable de las periodos de sequía y de las lluvias torrenciales. Pensaban también que otros dioses crearon a Tláloc. Tláloc es originario de la cultura de Teotihuacan, a la caída de la ciudad, pasó a Tula y de ahí su culto se esparció entre los pueblos náhuatl. 

Los teotihuacanos tuvieron contacto con los mayas de ahí que ellos lo adoptaran o lo identificaran en la forma del dios Chaac. 

Tláloc vive en el mundo de las causas naturales.

En la cosmología tlaxcalteca, Tláloc se casó primero con Xochiquétzal, diosa de la belleza, pero Tezcatlipoca la secuestró. Tláloc se casó otra vez con Matlalcueye. Tiene una hermana mayor que se llama Huixtocíhuatl.

Los Aztecas vivían en México durante el siglo quince y dieciseis. Tlaloc era representado como un hombre que usaba una red de nubes, una corona de plumas de herón, sandalias de espuma y cargaba cascabeles que hacían el trueno.

Tlaloc descargó grandes cóleras sobre los Aztecas. A menudo usó sus rayos del relámpago. Se dice que tenía cuatro diferentes jarrones de agua en su posesión. Cuando vaciaba la primera, traía vida a las plantas. La segunda causaba destrozo, la tercera traía el hielo, y la cuarta provocaría la destrucción total.


La Luna: Coyolxauhqui



Coyolxauhqui era la diosa de la Luna de acuerdo con la mitología Azteca. Su nombre significa "campanas doradas." Ella era la hija de la diosa de la Tierra, Coatlicue y la hermana del dios del sol, Huitzilopochtli.

Coyolxauhqui animó a sus cuatrocientos hermanos y hermanas a matar a su madre deshonrada. Coatlicue dió a luz a Huitzilopochtli cuando una bola de plumas cayó en el templo donde estaba barriendo y la tocó. Huitzilopochtli salió desde adentro de su madre como un adulto y completamente armado y la salvó.

Coatlicue lamentaba tanta violencia. Entonces, Huitzilopochtli cortó la cabeza a Coyolxauhqui y la tiró al cielo donde se convirtió en la Luna.

El Sol: Huītzilōpōchtli


"Colibrí Azul a la Izquierda" o "colibrí del sur", fue la principal deidad de los mexicas. También fue conocido como Ilhuicatl Xoxouhqui y ha sido asociado con el sol. Al arribo de los españoles a Mesoamérica, era la deidad más adorada en el Altiplano Central por la imposición de los aztecas. Los conquistadores lo llamaron Huichilobos.

Era el dios Azteca del Sol y la guerra. El es representado como un hombre azul completamente armado, con plumas de colibrí en su cabeza. 

Su madre Coatlicue, madre Tierra, se embarazó de Huitzilopochtli , padre Sol, cuando una bola de plumas cayó desde el cielo y la tocó. 

Los hermanos y hermanas de Huitzilopochtli pensaron que su madre Coatlicue los había deshonrado con ese embarazo misterioso.

Una hermana de Huitzilopochtli, Coyolxauhqui, la diosa de la LUNA, alentó a sus hermanos y hermanas las Estrellas para matar a su madre Coatlicue, LA TIERRA. 


Sin embargo, Huitzilopochtli, EL DIOS SOL, brotó de SU MADRE y la SALVÓ. 




Coatlicue lamentó tanta violencia. Luego, Huitzilopochtli le cortó la cabeza a Coyolxauhqui y la lanzó al cielo donde se convirtió en la Luna.

El SOL CERCA DE LA FLOR ALUMBRA CON SUS RAYOS LA ESENCIA DE ESA FLOR, MIENTRAS EL ÁGUILA, SE TRANSFORMABA EN CÓNDOR Y ÉSTA EN COLIBRÍ Y DE REGRESO SE INVERTÍA EL PROCESO DE TRANSFORMACIÓN POR EL QUE EL QUE SOY PERCIBE EL ÁRBOL DEL QUE SALE LA FLOR, LA FLOR DE LA QUE TOMA NÉCTAR EL COLIBRÍ, EL COLIBRÍ QUE SE CONVIERTE EN CÓNDOR Y EL CÓNDOR QUE SE CONVIERTE EN ÁGUILA. EL TODO UNIDO AL TODO. EL AMOR.

Los Aztecas solían ofrecerle sacrificios humanos a Huitzilopochtli. Los sacrificios eran con la intención de asegurar la lluvia, las cosechas y la victoria en las guerras. La forma más común de sacrificios practicados por los Aztecas era la de arrancarle el corazón a un cuerpo vivo y ofrecérselo al Sol.

EL AMOR SABIDURÍA OFRECIDO AL SOL, TRAS SER DEVORADO EN EL SACRIFICIO POR LO DUAL E ILUSORIO DE LAS PARTES SIN HABER PODIDO ATENDER AL TODO. 

LA EDAD DEL SOL LA SOLEDAD, LA DORADA Y SOLEADA EDAD DEL AMOR DEL SER UNO SIENDO CON EL TODO EN UN PLANO DUAL VIVIR EN UNIDAD. 

UNIDOS EN CONCIENCIA, POR EL PODER DE LA LUZ EL AMOR Y MI NATURALEZA COMO HIJA DEL SOL Y DE LA TIERRA. 



Venus: Tlahuizcalpantecuhtli



En la mitología azteca es el dios del colorido sonrosado de la aurora. 

Como su nombre indica, Tlahuizcalpantecuhtli significa Señor de la Estrella del Alba, es la personificación del lucero de la mañana, el planeta Venus. 

En algunas páginas del códice Borgia aparece como un esqueleto flechador. En ciertas trecenas se dice que desafió al sol, pero Tonatiuh lo mató convirtiéndolo en Itztlacoliuhqui-Ixquimilli.

Los Aztecas creían que Tlahuizcalpantecuhtli gobernaba el cielo del mediodía (la duodécima hora del día).

Los rituales eran realizados cuando el planeta Venus se alineaba con las Pléyades, conocidas por los Aztecas como Tianquiztli. 

Podemos admirar el poder de este dios en Tula, México, en el templo de Tlahuizcalpantecuhtli.

Las Pléyades: Tianquiztli

Las Pléyades eran conocidas para los Aztecas como Tianquiztli que significa "mercado." Los Aztecas eran excelentes observadores del Sol, la Luna, y los planetas.

El tiempo era medido de acuerdo al movimiento de las estrellas y el Sol. El calendario estaba basado en ciclos de cincuenta y dos años. 

Ellos observaban cuidadosamente el movimiento de las Pléyades en el cielo para asegurarse de que el mundo no terminara. 



Al final de cada ciclo, se celebraba una Ceremonia para asegurar el Movimiento del Cosmos y el renacimiento del Sol.

Cada 52 años, durante la aparición de la constelación llamada Tianquiztli (pléyades), nuestros ancestros méxicas celebraban el Fuego Nuevo, en Tenochtitlán. Se trataba de un ritual metafórico de cierre e inicio de ciclo, en donde podía terminar tanto la vida como el mundo.



Para cerciorarse de que esto no ocurriera y la vida continuara otros 52 años, en cada hogar de el valle de Anáhuac se apagaban todos los fuegos, desde las grandes antorchas braseros en los templos, hasta el más humilde fuego de cocina. Asimismo, en cada casa toda familia debía desprenderse de todos sus objetos materiales en señal de desapego, para comenzar un nuevo ciclo en el que se esperaba abundancia de todo lo bueno.

Se encendía el Fuego Nuevo en el Cerro de la Estrella. al sureste de la ciudad de México, en Iztapalapa, mientras se tocaba el teponaztli, el atabal, la chirimía y el caracol. Este Templo del Fuego Nuevo estaba compuesto por una pirámide, una plaza y una terraza con un centro ceremonial en forma de santuario ancestral.


Dado que este ritual simbolizaba el inicio del nuevo ciclo, la alegría albergaba las calles a través de danzas y cantos. Cada hogar celebraba la llegada del Fuego Nuevo: se encendía una hoguera dentro del patio de la casa. También se quemaba copal y se ahumaba hacia los cuatro puntos cardinales. Se compartía el tzoalli, un platillo dulce que sólo se preparaba ese día y se bebía agua sólo pasado el mediodía.

En su libro El Fuego Nuevo, Cesar A. Sáenz explica que el fuego se realizaba girando fuertemente con las palmas de ambas manos un palo cilíndrico dentro del agujero de un madero rectangular; y dado que este roce era tan intenso entre las dos maderas secas, se producía casi inmediatamente lumbre:

“Al madero en forma rectangular los aztecas llamaban teocuahuitl (madero divino) que también era conocido, como xiuhcoatl; el palillo cilíndrico terminaba en forma semicónica, especie de asta o saeta, y se halla dibujado en los Códices en forma de flecha y al cual le nombraban mamalhuaztli (lo que perfora o taladra). Xiuhcoatl mamalhuaztli era también la designación que se aplicaba al conjunto de ambas maderas…


Se cree que el último Fuego Nuevo que celebraron los mexicas fue en el año 1507, y que la llegada de los conquistadores españoles interrumpió el ciclo que debía celebrarse en 1559. En esa última conmemoración, la lumbre que encendía una impactante hoguera podía verse desde Tenochtitlán, y de la cual “tomaban el fuego -que antes había sido apagado en todas partes- y lo llevaban en teas de pino a los diferentes pueblos cercanos y los de México lo conducían al Templo de Huitzilopochtli y luego a los aposentos de los sacerdotes y ministros de los ídolos”.

De ahí, tanto los habitantes de la ciudad como los sacerdotes de otros pueblos lo llevaban a sus hogares.

En términos del calendario mexica, la “atadura de años” o el Fuego Nuevo se presentaba cuando cada uno de los cuatro años Tochtli (conejo), Acatl (caña), Técpatl (pedernal) y Calli (casa) había regido trece veces. Así comenzaba un nuevo ciclo, cada 52 años. Es decir que un año mexica lo formaban 18 meses; cada mes, 20 días. Esto lo convierte en un total de 360 días y cinco días nefastos, llamados Nemontemi. Sólo así se hacía el ajuste necesario con el paso del sol; permitiendo así que el ciclo mexica constara de dos veces, 52 años equivalentes a 104 años. Es decir que se atan los años de 13×4 = 52 años.

De hecho se cree que en 1507, considerado como el año de 2 acatl –o 2 caña–, fue el Fuego Nuevo más fastuoso que se celebró en el México prehispánico. Dado que la rueda calendárica había llegado a su fin, era necesario realizar un ritual tan llamativo que permitiera al mundo continuar existiendo por otros 52 años.

Fue así que en el mes de Panquetzaliztli –lo que equivaldría al mes de diciembre en el calendario gregoriano–, se reunieron los señores de Tenochtitlán, Texcoco y Tacuba para celebrar este solemne evento. 

La festividad requería entonces de tres principales aspectos para lograr que los dioses se consagraran de la existencia de la humanidad: primero, descender la flama del cielo para concretar el xiuhmolpill o atado de año o el amanecer del nuevo ciclo; segundo, conjugar de Fuego Nuevo de dos acatl con el nacimiento de Huitzilopochtli; tercero, inaugurar el suntuoso ayauhcalli o casa de la niebla, en donde se veneraba a las deidades acuáticas y agrícolas que fue mandado a construir por Moctezuma II, en la cima de Huixachtécatl, para la celebración del Fuego Nuevo.


El Fuego Nuevo significaba el renacimiento de la Esperanza de Vivir otro Ciclo,  teniendo el fuego la insólita capacidad de Resurgir de las Cenizas y crear un espacio cada vez más empoderado, vigoroso e inmortal. 

Quen otimotlahuilti, nonantzin? → Como has amanecido Madrecita?

Cualli, tlazohcamati nopiltzin, ihuan tehuatl? → Bien, gracias hijito, y tú?

Nehuatl nohiqui, tlazohcamati nonantzin. → Yo también, Gracias Madrecita.

Nonantzin ye niyauh → Madrecita ya me voy

Ma moyolicatzin → Que estés con tu corazón

Tlazohcamati huel miac. → Gracias

Ahora cambia Nonantzin (Mi madrecita) por Notahtzin (Mi padre), Cihuatl (Mujer), Mazatl (Venado), Ipalnemohuani (Dador de Vida).


- Mach cualica mocenyeliztzin? → Esta bien su apreciable familia?

- Cualli cualli tlazohcamati, huan moaxca tlacatzintli? → Muy buen gracias y la suya señor?

- Nohiqui cenca cualli tlazohcamati → También muy bien gracias.

- Canin tichanti? → Dónde vives?

- Nehuatl nichanti nican Tlalnepantla → Yo vivo aqui en Tlalnepantla

- Campa in timohuica? → A donde te diriges?

- Nehuatl altepepantla niyauh → Voy al centro

- Ximocehuitzino tehuatzin → Pase siéntese

- Tlazohcamati huel miac → Gracias

- Tlen motocatzin? → Como se llama?

- Nehuatl notoca ;Amatzin" huan tehuatzin? → Me llamo Amatzin y usted?

- Nehuatl notoca ;Cuauhtli ; → Me llamo Cuauhtli

- Canin tichanti? → Donde vives?

- Nehuatl nichanti ompa Tepoztlan → Yo vivo allá en Tepoztlan

- Nehuatl ompa onitlacat. → Allá nací.


Allí jugué....

El juego de pelota es uno de los rituales religiosos más importantes de la cultura mesoamericana. En el Popol Vuh o Libro del Consejo maya se describe un juego de pelota donde los gemelos divinos se enfrentan y vencen a los Ajawab del Xibalbá, los señores del inframundo.

Los Señores de Toniná, emulando a los gemelos divinos, escenifican la creación mediante un juego de pelota. ¿Serían estos personajes Xpiyacoc e Xmucané, o sea "el amanecer" y "la ocultación del sol" que menciona el Popol Vuh? Si esto es así, podríamos pensar que este juego escenificaba la dualidad, el dia y la noche, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad.

En el Popol Vuh, en el capítulo El Nacimiento del Sol leemos: 

"Ahora vamos a narrar cuando se establecieron nuestros abuelos y padres al tener la claridad y cómo se le vió la cara al sol a la luna y a las estrellas. Y así fue como se aclaró y se manifestaron el Sol, la Luna y las estrellas."

El libro maya de profecías Chilám Balám de Chumayel dice: 

"Los ángeles, los espíritus se alzaron mientras eran creadas las estrellas. No se había alumbrado la tierra, no había cielo ni tierra..."

¿Representaba este juego el momento del alumbramiento, el momento de la llegada de la claridad que mencionan los libros mayas? ¿Simbolizaba la pelota a los recién creados astros y cuerpos celestes?

En el mencionado Chilam Balam dice: "Los ángeles, los espíritus se alzaron mientras eran creadas las estrellas. No se había alumbrado la tierra, no había cielo ni tierra.

Eran:

El pauah rojo. 
El pauah blanco
El pauah negro
El pauah amarillo." 
(Pauah aquí significa ángel o espíritu)

Al igual que en los templos en los extremos de la cancha del juego de pelota se colocaban ofrendas. ¿Eran estas ofrendas dedicadas a los pauah en agradecimiento por la claridad que alumbró el mundo que estaba en completa oscuridad? Si fuera así podemos pensar que el juego también era una ofrenda en agradecimiento a los dioses por la creación.

Sobre el atuendo de estos jugadores el Popol Vuh dice: "Los jugadores usaban una rodela de cuero, o escudo redondo con que detenían la pelota de hule macizo; la pala que ponían sobre el brazo derecho para rebotar en el suelo la pelota; la argolla que colocaban en la pared del atrio; el hule o pelota; la corona o yagual de los jugadores y el cerco protector de la cara, especialmente de la frente y la nariz."

Dentro de Mesoamérica cada cultura tenía diferentes formas de practicar el juego de pelota y por lo tanto sus atuendos variaban según la región.

En una representación poco común de este juego se muestra una cancha pequeña con pocos espectadores donde los jugadores no llevan protecciones, probablemente el artista no las recreó por tratarse de miniaturas o porque quizá se tratara un juego informal organizado por alguna comunidad.

*Aro del juego de pelota

La versión más aceptada es que la pelota es una representación del sol y las fases del juego los movimientos solares en el firmamento. Sin embargo la luna también podría estar participando en este juego. La victoria la obtenía el equipo que pasaba la pelota por un aro. Si buscamos una imagen similar en el firmamento nos encontramos con el eclipse solar. Al observarlo, la luna se ve rodeada por un halo de luz. ¿Representaría la pelota pasando por el aro, momento cumbre del juego, un eclipse solar? ¿Incluía el juego, además, diversas fases de los astros en el firmamento?

*Jugando a la pelota

Existe la creencia de que este juego se practicaba principalmente con las caderas. Sin embargo, en el juego se usaban otras partes del cuerpo y algunos instrumentos como eran la manopla o el bate. En los murales de Tepantitla, Teotihuacan, hay una representación del Tlalocan, el lugar a donde van los muertos, el supramundo, equivalente al cielo. 

En estas pinturas aparece un hombre jugando a la pelota con el pié acompañado de otro que pareciera estár llevando una cuenta del juego.


Lo que hace a esta práctica más interesante y misteriosa es que, a diferencia de los juegos actuales, este juego sagrado no se limitaba simplemente a contar puntos y elegir un ganador, sino que tenía un transfondo astronómico, mitológico y ritual.

El juego de pelota llegó a ser muy importante para los pueblos mesoamericanos. En el códice Selden de la cultura mixteca aparece un personaje con el nombre calendárico de Lluvia y cuyo nombre personal está representado con la "I" o "Doble T", símbolo con el que se representaba el juego de pelota.


Fotografía: Marcador del juego de pelota encontrado en Chiapas. Sala Maya del Museo Nacional de Antropología de México.

- Popol Vuh. Versión de Agustín Estrada Monroy. Ed. Editores Mexicanos Unidos
- Chilam Balam de Chumayel. Traducción: Antonio Mediz Bolio. Editorial Dante.
By: pLanet of the azTecs



Presencia




Muchas noches, noches, noches
Oh, como lo dibuje por años en mi imaginación!

Y ésta noche por fin puedo verle frente a mí.

Al único que he estado soñando.

Si buscas a alguien como Él en el Universo
No encontrarías a Nadie con su Belleza.

Mis ojos y mi Alma van a Él...
Y no habrá Nadie después de Él

Esta noche es la más hermosa de las noches.

Es suficiente para mí verle conmigo.
La que Ama su mano en mi mano, 
y mis ojos en sus ojos.

Él ha cambiado mi vida entera
Él le ha dado a mi vida una nueva forma.

Devolvérselo con mi vida y mis años,
y Tod@s Mis Sueños
nunca sería suficiente.

Yama Layali
*B*a*R*a*k*A
Lakota song

He yama yo wanna henne yo 
He yama yo wanna henne yo
Wahi hi yayhana he he he yo wahi

he he he yo wahi

B
*
a
*
R
*
a
*
K
*
AquíAhorA
AAA
T
ART
*BaRaKa*


miércoles, 11 de octubre de 2017

Transformación: en los confines de la Cresta del Mundo


Transformar: del latín transformare que significa 
"cambiar de forma".


(Y Allí, en los espacios en blanco, 
en los huecos que no entiendas, pon un "Te Amo")


La Transformación forma parte de la liberación del MIEDO, fundamental para AVANZAR hacía algo nuevo, más allá del LÍMITE. Hay que MORIR a lo limitado para entrar en lo ILIMITADO de toda cosa, de cualquier cosa, también de nuestro SER. 

Desde ésta perspectiva de TRANSFORMACIÓN Y AVANCE SOBRE NOSOTROS MISMOS, volvemos sobre nuestros pasos una y otra vez, para MIRAR Y VER, HASTA TRASCENDER LA FORMA EN QUE MIRAMOS LO QUE NOS MIRA. 

En nuestro RE-ENCUENTRO CON LO QUE EN ESENCIA SOMOS, lo que vamos transformando y nos transforma, ES LA VISIÓN ....SOBRE LA REALIDAD QUE EXPERIMENTAMOS Y CÓMO ÉSTA NOS INFLUENCIA. 

"Entonces, el MIEDO como el AMOR, SE CONVIERTEN EN LOS MAESTROS POR EXCELENCIA hacía el RE-ENCUENTRO CON QUIENES FUIMOS Y SEREMOS, ALLÍ DÓNDE AHORA SOMOS".



MORIR al MIEDO ES TRASCENDER LA ILUSIÓN DEL LÍMITE, DE LO LIMITADO, DE LAS BARRERAS QUE CONSTRUIMOS SOBRE UNA REALIDAD QUE SE TRANSFORMA Y ES TRANSFORMADA POR NUESTRAS PROPIAS PERCEPCIONES. De este modo, la MUERTE es una aliada para una MENTE CONECTADA A LO ILUSORIO. 

En todo proceso de SANACIÓN INTERIOR, HACÍA EL RECUENTRO CON NOSOTROS MISMOS (=INSTALARNOS EN LA ALEGRÍA Y LA BELLEZA DE VIVIR EN COMPLITUD CON NOSOTR@S, LOS MISMOS) es fundamental COMPRENDER LA MUERTE DESDE UNA ÓPTICA DISTINTA, NO CONTADA, NO INTROYECTADA CULTURALMENTE EN NUESTROS GENES, NI POR TANTO EN NUESTROS PENSAMIENTOS.

Resistirse A MORIR, ES UNA RESISTENCIA AL CAMBIO, que opera PROFUNDO Y EMPUJA EN FORMA DE DRAMA Y/O ENFERMEDAD O SÍNTOMA. ES UN MORIR MÁS LENTAMENTE AL BORDE DEL LÍMITE, morir en nuestro INFIERNO en el que se INSTALA EL MIEDO creado por una MENTE LIMITADA, que ACOSTUMBRA A CREER los PENSAMIENTOS DE OTROS, EN DETRIMENTO DE LOS PROPIOS, la lucha y el conflicto entre lo heredado y lo innato, es lo que empuja el CRECIMIENTO, hacia la conquista de Nosotros Los Mism@s. 

MUCHOS SON LOS SERES HUMANOS QUE MUEREN POR LAS CREENCIAS HEREDADAS DE OTROS, QUE EN MUCHAS OCASIONES LE ALEJAN DE SU VERDADERA NATURALEZA. 

DE ESA MENTE DUAL, COMPARTIMENTADA, DISPERSA Y CONCENTRADA EN EL AFUERA, nacen las desviaciones de caminos que no nos son propios, las depresiones por no poder llegar dónde otros me dijeron, las profundas tristezas por creer que si no tengo o no soy como los demás habré fallado a algún otro, más allá de a mí mismo. Las ansias de poder, para demostrar a otros que yo también valgo tanto o más que ellos; EL MIEDO A NO ESTAR A LA ALTURA, A DESTACAR, O A CONTAR PARA OTROS, O PARA UN GRUPO O UNA COMUNIDAD. Del miedo nacen los enemigos, la codicia, así es cómo la humanidad se SOMETE A LA IDEA LIMITADA de lo que no nace del SER, un SER CONECTADO A SU PROPIA MENTE-CORAZÓN. ASÍ ES CÓMO el SER HUMANO DEJA DE CREER EN SU CAPACIDAD CREADORA Y POR TANTO EN SU CAPACIDAD PARA MORIR SIN MIEDO A PERDER. 

LA MUERTE ES EL LÍMITE cuando es entendida bajo estados MENTALES ILUSORIOS, ALIMENTADOS POR LA BAJA VIBRACIÓN DEL MIEDO a SER QUIEN UNO ES, A EXPRESARSE Y SENTIR, NUESTRA PROPIA INDIVIDUALIDAD DENTRO DEL COLECTIVO. 

Hacernos CARGO y RESPONSABLES DE NUESTRA PROPIA REALIDAD INTERNA, TIENE QUE VER CON SER CAPACES DE TRASCENDER EL CONCEPTO MENTAL ENTENDIDO DE MUERTE. PORQUE MIENTRAS NO EXPERIMENTEMOS LA MUERTE, NO SERÁ POSIBLE DECIR QUE ESTAMOS VIVOS.

Esto tiene que ver con la EXPERIENCIA, de DIGNIFICAR LA MUERTE AL ATRAVESAR LOS PROCESOS DE CAMBIO Y CRECIMIENTO INTERNOS que NOS LLEVARON A MORIR A PARTES DE NOSOTROS MISMOS QUE CREÍMOS PERMANECERÍA POR SIEMPRE, Y VOLVER A MIRAR Y VER...."Vuelve a Mirar dónde Ya Miraste" ...Y MIRA CON CON(M)-PAS-IÓN, BENEVOLENCIA CONTIGO MISM@ 


Y AMA



Es un mirar a los OJOS A NUESTROS MIEDOS MÁS PROFUNDOS, bajar al inframundo y ENFRENTARLOS DISPUESTOS A MORIR ANTE ELLOS SI FUERA NECESARIO. CONTARLE A NUESTROS FANTASMAS NUESTRA VERDAD MÁS ABSOLUTA, NUESTROS MÁS ÍNTIMOS MIEDOS.

Esos miedos que nacen de las más profundas raíces que nos dieron la vida, de la RAIZ anterior a mi propio NACI-MIENTO, CONSERVA MI MENTE MEMORIAS ANTIGUAS QUE ARRASTRAMOS DESDE UN ÁRBOL FAMILIAR Y COLECTIVO, DEL QUE MIS CREENCIAS SE ALIMENTARON POR MUCHO TIEMPO Y DE CUYAS RAMAS Y FRUTOS NO FUI CONSCIENTE DE QUE NO ERAN LOS MÍOS CUANDO LOS COGÍ PARA PROBARLOS.

EL pecado más Original es MORDER LA MANZANA QUE NO ES LA NUESTRA CON EL RIESGO DE PERDER EN EL CAMINO LA OPORTUNIDAD DE CONOCERNOS DESNUDOS, TAL CUAL SOMOS. 



FRENTE AL ESPEJO DE NOSOTROS, LOS MISMOS. 

AL OTRO LADO DEL MIEDO A MORIR, a eso que nos mantiene en estados de consciencia de baja vibración; al otro lado, hay un PUENTE, cuando veas el puente estarás atravesando alguno de tus límites. 

Transitando el camino de ASCENSO, desde tu propio infierno hacía TU CIELO INTERNO. 

RAÍCES EN EL CIELO, EN NUESTRO PROPIO CIELO INTERNO ENCONTRAMOS LA RAÍZ PROPIA, ESENCIAL DE CADA COSA. ES ENTONCES CUANDO MORIMOS AL VIEJO ÁRBOL Y NACEMOS AL NUESTRO PROPIO, ENTONCES SI, PODREMOS RECOGER NUESTROS PROPIOS FRUTOS. 

La victoria más grande es poder DESCENDER a esos estados de Tinieblas y mirarnos allí a nosotros, los mism@s, a los ojos y ver a través de ellos a nuestros antiguos demonios, nuestras creaciones ancestrales las que nos PERSIGUEN todos nuestros dramas, miedos, soledades, miserias, heridas. Hasta que eso no suceda, no tomaremos el control consciente, pues en este "conflicto" precisamente consisten los PILARES DE ESTE DRAMA, es una epopeya de la  que somos ACTORES mientras no nos damos cuenta, de que ADEMÁS SOMOS LOS DIRECTORES DEL DRAMA. 

Al tomar CONSCIENCIA DE NUESTRO VERDADERO PAPEL EN ESCENA, el actor pasa a ocupar la SILLA DEL DIRECTOR, NUESTRA CONCIENCIA AHORA COMO TESTIGO, TOMA LAS RIENDAS Y SE DA CUENTA DE QUE PUEDE HACER Y DESHACER, ENTRAR Y SALIR DEL DRAMA, CONVERTIRLO EN COMEDIA…LA DIVINA….A LA QUE SE REFERÍA DANTE. 

Esta mañana compartía con un ser humano en su proceso de enfermedad, apuntes sobre la Muerte. Hablábamos de sus miedos, me contaba su manera de bloquear sus pensamientos, entreteniendo a su mente, y el miedo a mirar cara a cara a la degeneración lenta y progresiva de su cuerpo, a causa de su enfermedad. 

- No Creo que la Muerte sea Dulce-. Me dijo - Tras guiarla hacía un lugar dónde pudo flotar sin cuerpo. 

Todos los días Morirmos sin ser conscientes de ello, por eso Morir al día no nos da miedo, lo hacemos de modo amable y natural al llegar la NOCHE, y nos dormimos dulcemente, sometidos al concepto, y con suerte a la propia experiencia de que DORMIR ES UN DESCANSO, Y LOS SUEÑOS LOS DESEAMOS DULCES. 





Entonces, ¿por qué muchas personas, no pueden soñar dulce, su propia muerte?  Vivimos los días y Morimos a ellos, cuando Amanecemos y Cuando Cae el Día, como las estrellas de su lluvia, maravilla, la Luz y la Oscuridad, dos caras de una misma moneda, una sola cosa, que nuestra mente separa por comprensión heredada desde la realidad dual en la que estamos inmersos, por cultura, educación o simplemente, por el natural devenir de la etapa consciencial en la que nos encontramos como colectivo humano, pendiendo de su estirpe, cada quién con su cada cual (diferenciémosnos entonces, por Ser quién cada Uno Es, y encontremosnos en nuestra propia complejidad completa, para darnos la mano en la diferencia UNI-DA. Y DAD ENTONCES, LLENOS, COMPLETOS, SOLO EL QUE TIENE PUEDE DARLO TODO, PORQUE SABE LO QUE TRAE EL VACÍO). 

Estamos a las puertas de conseguir el insight natural que se daría por el efecto del Undécimo Mono, para comprender que el mundo dual en el que nuestro cuerpo mental anda inmerso, del que se derivan enfermedades, los miedos, visiones limitadas y encontradas ante el conflicto de sentir de una manera y pensar de otra....A las puertas decía, de comprender que la UNIDAD ES EN NOSOTROS.

EL ASCENSO Y VUELTA A UN CICLO MÁS AMABLE LEJOS DEL DESCENSO PRECIPITADO DE LA PRIMERA CAÍDA.





Para ello, para TRANSFORMARNOS, y cambiar de FORMA DE LO DUAL A AQUELLO QUE ES, ESTÁ Y NACE UNIDO, es imprescindible bajar....DESCENDER... bajar a las profundidades,  perder el miedo a nuestros sótanos internos, recapitular ....limpiar nuestra isla....observar con conciencia testigo, con ojos nuevos ...mirar para ver...de nuevo ...en esa nuestra oscuridad ....y transformar la mirada ....y con ella traer a la luz ....aquellas partes de nosotros, LOS MISM@S, con las que RE-ENCONTRARME y VER....

Estamos a las puertas de comprendernos A NOSOTR@S, LOS MISM@S, EN UNIDAD, dentro de la realidad polar, dual y aparente. 

Este es el proceso de sanación y de transformación al que cada vez más Seres, son...somos....llamados para VER. 

LA LIBERTAD DE SER QUIÉN UNO ES EL PREMIO....LA ALEGRÍA DE VIVIR, NUESTRA MAESTRA @ BARAKA representa la GRACIA QUE HABITA EN TODOS LOS SERES CUANDO AL CAMBIAR DE FORMA, DE FORMA DE MIRAR-SE, DE FORMA DE VER-SE, DE FORMA DE COMPRENDER-SE, SE TRANSFORMAN. 

ENTRE EL DRAMA Y LA COMEDIA, 
NOS QUEDA EL AMOR. 


Sean La Vida y La Muerte Juntas.


(Y Allí, en los espacios en blanco, 

en los huecos que no entiendas, pon un "Te Amo")


Que el corazón nos guíe Siempre.


LA LIBERTAD DE SER QUIÉN UNO ES
(NI LIBRE NI, NI ESCLAVA)

LA ALEGRÍA DE VIVIR: 
NUESTRA MAESTR@BARAKA.


www.antahkaranasana.com

lunes, 9 de octubre de 2017

Hermosa Flor Xochipitzahuatl







https://cronicasdeunamentedanada.blogspot.com.es/2013/04/la-llorona-historias-detras-de-una.html

kizaya teokalli tonal chokani
ihkuak pano onik itta
kualnezki tlakemitl
uikaliz chokani
tlen tonantzin tik meltoka

ihyo no chokani chokani
chokani uikalli atoyatl
xi tlapacho mo tilmantli chokani
pampa ni mikiz in zeuatl

uekapa ni uellitiaya chokani
ni mitz tlaltin temoliztli
in meztli mo xitzin
tlaliaya chokani
ika tonal ni mitz maka

ihyo no chokani chokani
chokani tlapalli ilhuikatl
intla yeliztli koualkalli chokani
amo kaua ni tlazotzin
ay lara la...





FLOR DE TEMPORADA
QUE EMBELLECE ALTARES
OFRENDAS Y TUMBAS
VEINTE FLORES 
DE LOS CUATROCIENTOS PÉTALOS
COLOR AMARILLO
QUE EVOCA AL SOL
Y QUE EN LA TRADICIÓN AZTECA
ES LA FORMA DE GUIAR AL ALMA




We are the stars which sing / 
Nosotros Somos las estrellas que cantan 

We sing with our light / Cantamos con nuestra Luz
We are the birds of fire / Somos los Pájaros de Fuego





We fly over the sky…Volamos sobre el Cielo




B a R a K a