"Cuando el cielo quiere salvar a un hombre, le envía amor" Lao-Tse. Que el amor sea tu única guía, sin mapas, sin dogmas, sin maestros, sólo amando...
Sospecho que hoy empiezo a Ser Canción, si seco un llanto. Y la canción con alma echó a volar y desde entonces los dos, vivieron más despacio, a pesar de su tiempo y de su espacio. Y un día como lluvia, ellos caerán y mojaran todo y su misterio crecerá verde sobre el mundo" Silvio Rodriguez.

sábado, 25 de mayo de 2013

Deja que Padmini Te Encuentre


PADMINI, EL AMOR MÁGICO

“¡Padmini! Ahora veía su rostro con toda nitidez, como si estuviera en la concavidad central de mi cerebro. Ella se aproximaba a mí y me hablaba al oído. Sentía sus labios húmedos y calientes en la oreja, diciéndome: 

‘Mi amado, un día me tendrás. Búscame.Búscame. Detrás de una bandada de golondrinas, tu amada aparecerá. Búscame’. 

Y mi mente fue como un rayo de luz saltando fuera del tiempo y del espacio, acogiendo de golpe millares de recuerdos y de vivencias, viajando a lugares remotos en épocas remotas.” 

Padmini, el amor mágico es la historia de un hombre que, vida tras vida, reencarnación tras reencarnación, busca incansablemente a la mujer amada. En este largo peregrinaje el protagonista renuncia a su propia liberación espiritual y, mientras busca a su amada se busca a sí mismo, caminando hacia su propio ser interior. 

Escrita por Ramiro Calle, esta novela es una aventura más allá del tiempo y del espacio, es la búsqueda de la mujer mágica, de la Shakti, la Belle Damme, la energía femenina, en suma, la búsqueda de nuestro propio yo.

"Estaba llorando por todas mis vidas terrenas, por mi largo peregrinar, salpicado de infinito dolor, a través de la sinuosa ruta de la transmigración; estaba llorando por tantas madres perdidas, por todas las ausencias padecidas, por todo el sufrimiento acumulado  desde la noche de los tiempos y al que solo es posible poner fin cuando nos establecemos, más allá de la alegría y de la pena, en el ser interior.

Pero un día, mi Naraín querido, comprenderás que no se nace ni se muere, que no hay encuentro ni separación, que no existe ganancia ni pérdida. Un día comprenderás que todo el universo no es otra cosa, mi Naraín que un espejismo que brota de nuestra mente ignorante. Un día comprenderás que más allá de este océano de aflicción, tan seductor a veces sin embargo, hay un estado de paz inconmensurable.Ese día volverás a ser aquel que jamás dejaste de ser.

-¡La he amado tanto¡

-¡Oh, no, Naraín, no te engañes¡¿Acaso has hecho otra cosa que amarte a tí  mismo?"

"..También un día comprenderás, no lo dudes, que nada libera más que el amor y que la plenitud que el otorga. Has perseguido reflejos inútiles y buscando fuera de ti lo que sólo reside en tu interior."

"Tal vez me quedaban un millón de reencarnaciones, tal vez...Pero a los pies de aquel venerable sabio, sentí que había empezado a amar y que no era necesario correr en pos de Padmini porque ella formaba parte, como todas las criaturas del universo, de mi misma esencia."

"...pero también sabía que un día me reconocería como el que nunca había dejado de ser y que al renunciar a Padmini la habría ganado para siempre."




El amor se disfrazará de mil rostros diferentes, nos embriagará con miles de ambrosías, nos hechizará, nos embaucará, nos hará rodar experimentando diversas  situaciones, el amor es una llaga abierta, el amor es difícil de reconocer, le confundimos constantemente, y nos movemos tras él con un instinto que nos hace desfallecer, el amor es un juego que nos ata y desata, es un yugo  que nos deja sin aliento, nos exprime y nos redime, es el mayor de los apegos, al cual nos sometemos sin pensar.  Tanto el deseo como la aversión nos hacen sucumbir, nos destrozan y nos ajetrean a su antojo, siendo sus víctimas y sus siervos. 

Pero el verdadero amor es parte de nuestro Espíritu universal, el Yo superior, el observador silencioso que aguarda nuestro despertar. 

Es el gran libertador, que nos lleva a la perfección y que acaba con el ciclo de las reencarnaciones.

¿Qué puede decir el alma prisionera de múltiples experiencias amando, muriendo y naciendo, siempre en búsqueda de algo, siempre sedienta de algo? 


Tomar conciencia de nuestro destino puede ocasionarnos más dolor que el que nunca hubiésemos deseado, pero a veces ese máximo peso nos hace sucumbir de tal manera que es la única forma de poder despertar en nuestro camino.


La felicidad es una búsqueda abrupta que acaba siempre rompiendo el equilibrio. Para encontrarla no hace falta perseguirla, ella te encontrará...Irás a buscarla más allá de ésta tierra y volverás impregnado del mismo polvo de estrellas del que nuestro Ser interno está hecho. La materia entonces rebosará de espíritu, y lejos de perseguir la felicidad, comenzaremos a ser guiados desde el estado de paz interior, que la define, dónde el Amor pone su acento.

Padmini es la esperanza de corregir el camino hacia la verdadera liberación, donde lejos de los amores mundanos y  de deudas kármicas, la podremos hallar, si somos capaces de vencer nuestros propios deseos, que al final, siempre resultan ser, los designios de nuestros egos caprichosos. 

Sólo en ausencia de ego, y completo abandono al Ser Real y a sus designios, alcanzaremos la liberación y podremos empezar a dejarnos sorprender desde el verdadero amor, por el encuentro con la esperanza, en cada instante.




"...pero también sabía que un día me reconocería como el que nunca había dejado de Ser y que al renunciar a Padmini la habría ganado para siempre."



Padmini, El Amor Mágico- Ramiro Calle




viernes, 24 de mayo de 2013

Por los senderos del Alma


El universo no tenía sentido hasta que el milagro de encontrarnos lo convirtió en un territorio interior infinito. 

Antes y después de tí, después y antes de mí, en el profundo presente de lo tuyo y lo mío existe un eterno nosotros. 

Como un vórtice de pura consciencia emergente que reúne lo nuestro a la corriente del todo. Te propongo que no dejes nunca de ser tú para que yo pueda siempre ser yo y en ese nosotros, eterno UNO de los dos, volvamos a vivir.




Por los senderos del Alma - J.I. Carvajal Posada


No se trata de entender, sólo de sentir



~Tiempos sin tiempo recorridos en espacios infinitos y al final, que es también el principio, el Ser se encuentra en su mismo ser. Amor, luz total, qué más! Mi amor envuelve cada átomo de tus cuerpos y vibra en frecuencia perfecta, cantando una melodía, la más dulce de entonar que sólo se da en el amar. 


Medidas terrenales que se expresan a través de los sentidos. No se trata de entender, sólo de sentir. 



Te amo desde siempre y por todas las eternidades, en todos los alfa omegas. 

Somos Uno. A esto me refiero cuando dicen que lo que yo uno ningún hombre lo separa, porque la unión esencial en amor no se disuelve jamás. 


Ve y recorre todos los universos atravesando los infinitos, evolucionando a cada paso de vuelta al ser. Dirás qué locura! 

La locura no existe, sólo la ven los que no se atreven a ser. Genios de todas las épocas no son genios, simplemente son su propio ser. 

Estoy aquí y ahora en Conciencia perfecta, declarando que la victoria del Amor se manifiesta en la Tierra, una victoria interna y sutil...(diles que ya es el tiempo y que he vuelto,...diles que los amo en luz, desde el fuego primigenio de mi Padre y desde el corazón pacífico de mi Madre...diles que la victoria está en sus corazones).~

La Fuente Universal



jueves, 23 de mayo de 2013

El principio y el final son sólo Uno.




"Tan sólo cuando comprendemos la verdad de la existencia cotidiana podemos llegar lejos; sin embargo, para llegar lejos debemos empezar cerca, pero la mayoría quiere dar un salto, quiere empezar lejos sin haber comprendido lo cercano. 

Si comprendemos lo que está cerca descubriremos que la distancia entre lo cercano y lo lejano no existe, no hay distancia, el principio y el final son uno."

J.Krishnamurti.



domingo, 19 de mayo de 2013

Liber Primus: El camino de lo venidero



CAP.II: Alma y Dios

14 de noviembre de 1913

Personajes principales: Yo-Espíritu de este tiempo-Espíritu de la profundidad.

Síntesis: El “espíritu de la profundidad” aconseja tomar consciencia de todo lo que vive el alma. Se ha de ser adulto, aceptar Ser Cristo.

La inicial historia de este capítulo contiene un árbol, una serpiente y un ave. Yaa hemos adelantado que el complejo serpiente-ave simboliza el alma en sus aspectos ctónicos y celestes. En su trabajo “Él árbol  filosófico”, Jung estudió la relación simbólica alquímica del ave y la serpiente con el árbol. El árbol con el ave se refiere al opus y a su consumación, como puede observarse en más de una imagen de la tradición.


Es oportuno adelantar que Filemón aparece muchas veces en la copa de los árboles, y que el propio Cristo se manifiesta, al final del Liber Novus, como una sombra azul en la copa del árbol.

La relación de la serpiente con el árbol es aún más obvia si nos remitimos a la historia bíblica pero en la alquímia, en tanto alude al serpens mercurialis, representa el “espíritu vegetativo” ctónico que emerge de las raíces y asciende hacía las ramas.

El árbol es entonces el mediador entre lo bajo y o alto, el lugar de encuentro  y transformación de lo ctónico y lo celeste. En este capítulo, el “yo” llama nuevamente a su alma y le confiesa su cansancio por la larga travesía de su vida. En esa travesía, primero la reencontró indirectamente en la imagen que está en los hombres y luego la halló a ella misma directamente. Pero le alma ya se había anticipado en oscuros sueños y aparecía como un niño o una niña.

El “yo” anduvo muchos años, al punto de olvidar que poseía un alma; aunque ella siempre recoge los fragmentos , los une con el todo y deja ver al “yo” ese todo en cada parte.

El alma compensa lo que el “Yo” hace, quita cuando hay exceso y da cuando hay carencia. Ella-quizá como rasgo acuciante de nuestra época-sostiene la fe en momentos de soledad y desesperación.

El “yo” se presenta, como un caminante fatigado que debe comprender que detrás de todo yace el alma. Aquello que se busca en el mundo se halla en el alma y son los sueños, suerte de “escoria” del pensar: “…las palabras rectoras del alma” (ELR, P.231).

Tal dependencia de las palabras, ha llevado, en la actualidad, a depender totalmente de ellas, hasta el punto de que sustituyen a las cosas, y un verbalismo vacío intenta reemplazar vanamente esta pérdida de relación con la profundidad. Pero el “espíritu de este tiempo”, que se guía por lo que es bello o inteligente, se resiste a abrirse al mundo del alma y a su primer ingreso, el sueño. En cambio,  el “espíritu de la profundidad” le enseña a contemplar su vida consciente como si dependiera de los sueños. Los sueños nos preparan para la viday, aunque no los entendemos, nos condicionan. EL lenguaje del sueño es misterioso y está cerrado al saber erudito, que es incapaz de captar el alma. Por cierto, pese a esta última afirmación del Liber Novus, ya la entonces incipiente teoría junguiana del sueño suegería sus carácter simbólico anticipatorio que mereció ulteriores desarrollos.

Esta afirmación que lleva a despojarse de una vida sesgada, erudita, academicista reaparece claramente en el capítulo 11 del Liber Secundus, en donde el “yo” se encuentra con un erudito que sufre el peso de su enorme saber y, sobre todo, de lo que ignorar.

En un teto teórico de 1912, el propio Jung recomienda que para ser un conocedor del alma es necesario abrazarla a través del mismo vivir y no en el gabinete o laboratorio.

Por ello, tal auténtico buscador…

“(Renunciará la ciencia exacta) se despojará de su bata de erudito y , despidiéndose de su estudio, vagabundeará con humano corazón por el mundo, por los terrores de prisiones, manicomios y hospitales, por turbias tabernas arrabaleras, burdeles y casas de juego, por los salones de la sociedad elegante, las bolsas, los mítines socialistas, las iglesias, los revivals y los éxtasis de las sectas, viviendo en carne propia amores, odios, y todas las formas de pasión (…)”

Para obtener el saber del corazón es necesario vivir la vida de modo completo 
y ello se logra cuando se vive lo que aún no se ha vivido y se dejó vivir a los otros.

Ahora bien, es evidente que no es posible vivir ( o pensar) todo lo que viven o piensan otros pero, sin embargo, es posible permanecer abierto a vivir la vida que uno aún podría vivir. Y lo mismo puede decirse del pensar: ha de pensarse o abrirse el pensar que aún se podría pensar.

Para poder comprender de qué se trata esto, es menester retomar el anuncio que originalmente dio el espíritu de la profundidad: Vivir lo no vivido es, en definitiva, abrirse al contrasentido, pues solo así es posible reunir sentido y contrasentido y acceder al suprasentido.

No se trata de actuar lo no vivido, 
sino de abrirse interiormente a los movimientos compensatorios del alma.


Si vivo o pienso lo bueno, debo advertir lo malo que se constela en mi interior. Esta es la vida total que no puede razonarse, pues se expresa en un saber que, por involucrar toda la vida, contiene y excede lo racional.

El saber del corazón es entonces, tanto el saber del corazón malo como del corazón bueno. No se trata, insistimos, de vivir lo malo, sino de asumir que lo que creemos no vivido vive de algún modo y con gran malestar en nosotros.

Por eso el texto señala que el bienestar decide, no el bienestar del “yo”ni el de los otros, sino el bienestar como tal. El bienestar no está ni en el “yo” ni en los otros sino entre el “yo” y los otros, en la comunidad.

El espíritu de la profundidad reunió en el “yo” sentido y contrasentido, y ello le permitió comprender al “yo” que es siervo de su alma. Mientras que el espíritu de este tiempo enseña que uno es un conductor de los pensamientos maduros, el espíritu de la profundidad enseña que el “yo” sólo es símbolo del alma, su servidor y, por ende, servidor del niño. 

ASÍ EL “YO” TUVO QUE RECONOCER 
QUE TANTO SU ALMA COMO SU DIOS EN SU ALMA, SON UN NIÑO.


Y en el inicio de un pasaje “ditirámbico” se ensaña que:

“El Dios es donde vosotros no sois” (ELR, P.232)

El Dios, es decir, aquello que verdaderamente tiene peso en nosotros y nos determina, es lo que no asumimos, lo que no incorporamos. 

Por ello, solo quien vive todo aquello que se puede vivir es adulto y solo siendo adulto el Dios continúa vivo. En cambio, a quien es niño en estos tiempos, se le muere el Dios. Por cierto, este misterio que enseña el espíritu de la profundidad parece aludir a que, en tiempos antiguos, en particular en el cristianismo, el hombre se presentaba como un niño ante Dios. El cristianismo así entendido era para los espíritus maduros del pasado, pero hoy es solo para los inmaduros.


Ahora, es menester ser adulto, pues cada uno debe elaborar, 
engendrar a su propio Dios interior. 


De allí que el Dios sea un niño y que la vida esté rodeada por este niño divino del cual brota eternamente una juventud.

Por cierto, es sabido que Jung publicó en la década del cuarenta, en colaboración con Karl kerényi, un estudio sobre el arquetipo del niño.

El símbolo del niño anticipa al sí – mismo, pues es un intento  de abrir el camino a la integración de opuestos. Bien distinto es el infantilismo que supone un estado regresivo del “yo”. En otras palabras, mientras lo infantil es infecundo, lo adulto, en cambio, engendra al niño divino.

El espíritu de este tiempo se burla de que este Dios sea un niño pero, ante ello, es menester reírse de sí mismo, ser uno mismo burlado, atormentado y escarnecido por sí mismo, pues es así como se puede Ser Cristo. Nadie puede ahorrarse el camino de Cristo que, como veremos, es un camino que no se imita, pues cada uno debe recrearlo desde sí. El desafío es, entonces, mayúsculo; se trata de ser Cristo y su primer intento en el proceso visionario de este libro.

En un texto teórico tardío de 1952, Respuesta a Job, Jung señaló:

“A través de habitar la tercera persona divina en el hombre, es decir, 
El Espíritu Santo, surge una CRISTIFICACIÓN DE MUCHOS”




“Es verdadero, verdadero, sin duda y cierto. Lo de abajo se iguala a lo de arriba, y lo de arriba a lo de abajo, para consumación de los milagros del Uno. Y lo mismo que todas las cosas vienen del Uno, por la meditación del Uno, así todas las cosas han nacido de esa cosa única, por modificación. Su padre es el sol, su madre la luna, el viento lo ha llevado en su vientre; la tierra es su nodriza. Es el padre de todas las maravillas del mundo entero. Su fuerza es orbicular, cuando se ha transformado en tierra. Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo grosero, suavemente y con gran entendimiento. Asciende de la tierra al cielo y vuelve a descender a la tierra, recogiendo la fuerza de las cosas superiores e inferiores. Tendrás toda la gloria del mundo, y las tinieblas se alejarán de ti. Esta es la fuerza de fuerzas, pues vencerá todo lo sutil y atravesará lo sólido. Así se creó el mundo. He aquí la fuente de las admirables transmutaciones y aplicaciones indicadas aquí. Por eso me llaman Hermes Trimegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría universal”.


Aunque la Tabla Esmeralda ha sido fechada por la crítica textual entre los siglos VI y VIII de la era actual, los antiguos cultores de la alquimia le atribuían una edad mítica, con lo cual el documento se revestía de nobleza y dignidad.

Alexander Roob refiriéndose la historia de esta disciplina, señala:

“Pero la alquimia, tal cual llegó al Occidente cristiano después de pasar por España en los siglos XII y XIII, es infinitamente más rica y misteriosa de lo que sugieren los textos de alquimistas de comienzos del período alejandrino. Si se quiere hacer honor a toda la complejidad del ‘arte real’, hay que recurrir al esquema ternario tan socorrido por los filósofos herméticos: el alma de la alquimia se situaría en Alejandría; su corpus, sus innumerables prácticas empíricas, su saber técnico, los criptogramas, las máximas y las imágenes alegóricas, encuentran su continuación en los árabes. Su espíritu, por último, está estrechamente ligado a la filosofía de la naturaleza griega, cuyos fundamentos teóricos fueron sentados en el siglo V a. C.

A la alquimia confluyeron los buscadores de los secretos de la naturaleza y quienes querían explorar la mente humana, inspirando, así, a químicos y esoteristas.

Las imágenes de la alquimia son enigmáticas. Ellas buscan penetrar al intelecto del observador a través de los sentidos, apelando no a las capacidades intelectuales, sino que a la intuición.

La alquimia fue una de las fuentes de las cuales bebió Carl Gustav Jung para desarrollar su trabajo sobre los arquetipos y la simbología de los sueños.

El libro de Alexander Roob, publicado por Taschen, en su colección El Museo Hermético, trae más de 500 ilustraciones. La mayor parte de ellas sacadas de documentos medievales.

El índice de la obra es más claro que cualquier cosa que nosotros podamos agregar:

El Macrocosmos: El mundo; el sol; la luna; astronomía interior; los astros; la música de las esferas; génesis; el ojo; el huevo cósmico.

El Opus Magnum: Génesis de la retorta; la purificación; la caída de Adán; el Caos; la noche saturnal; el martirio de los metales; resurrección; aurora; luz y tinieblas; la escala; el árbol filosófico; los sephiroth; Ab uno; el fuerte; enigmas de la zoología; Oedipus chymicus; el rocío; labor de mujeres y juegos de niños; química vegetal; la serpiente; el retorno; la cópula; el andrógino; separatio; los yantras herméticos; la trinidad; el fuego; el huevo filosófico; la matriz; la fuente; el lapis Cristo; la sangre.

El Microcosmos: Las proporciones divinas del cuerpo; cerebro y memoria; los signos; escritura y sellos; apariciones.

Rotación: Torbellinos y magnetos; geometría divina; la rueda; la rosa; el peregrino.

Los temas tratados en el libro son una exhaustiva compilación del objeto de estudio de la Alquimia.

Las escuelas iniciáticas han dado un lugar importante a esta disciplina en sus planes de estudio, toda vez que ella enseña la importancia de trabajar en la transmutación de la materia burda para convertirla en el metal noble de una superior espiritualidad.

El libro Alquimia y Mística no pretende ser un nuevo tratado de alquimia; ni pretende ser tampoco la síntesis de todas las escuelas que la han trabajado. Su aporte, sin embargo, es significativo, pues proporciona una visión panorámica de los textos medievales que se abocaron a ella y, en esta medida, es una orientadora guía para iniciarse en la búsqueda de bibliografía acerca de esta disciplina. Sus ilustraciones, por otra parte, son de una belleza magnífica y la calidad de su impresión permite imaginar con precisión el manuscrito o la obra impresa que sirvió de fuente.

La lectura de este libro proporciona conocimiento y placer, pues todo lo impreso por Taschen es una obra de arte en sí mismo y alegra el espíritu del lector ávido de belleza.



"...El símbolo puede salvarnos de la fragmentación del conocimiento."


"Todo depende de cómo vemos las cosas y no de cómo son en realidad… 
Tu visión devendrá más clara solamente cuando mires dentro de tu corazón. 
Aquel que mira afuera, sueña. Quién mira en su interior, despierta".

[C. G. Jung]



En ese entonces, ya estaban dadas las condiciones para la profunda indagación a la que se dedicó como un verdadero pionero que se dispone a explorar tierras ignotas.

(...) y, sobre todo, con las experiencias cuidadosamente anotadas de El libro rojo. La importancia de este último trasciende el ámbito de lo subjetivo. Jung comprendió que las intuiciones conquistadas allí no están destinadas solo para él, sino que son una respuesta al Zeitgeist, al espíritu de este tiempo, constelado sobre el polo de la justificación, la utilidad y el valor, como se señala en su comienzo. Retrospectivamente, varios años más tarde,diría:


“Cuando hoy vuelvo la vista atrás y medito sobre el sentido de lo que me sucedió en la época de mi trabajo sobre las fantasías me parece como si hubiese presentado ante mi una embajada con plenos poderes. En las imágenes, había cosas que no solo me afectaban a mi, sino también a muchos otros. De ello resulto que ya no pudiera considerar que me pertenecían a mi nada mas. A partir de entonces, mi vida pertenecía a lo universal”.


Ante el embate de lo inconsciente, a diferencia de Nietzsche, supo asirse a la vida cotidiana mediante tres anclas: la vida familiar, su profesión de psicólogo clínico y el ejercicio físico de navegar a vela por el lago de Zürich. Eventualmente practicaba yoga, aunque solo hasta conseguir serenarse y poder continuar el diálogo con el espíritu de la profundidad. Pero en aquel entonces se abría un abismo entre él y su prójimo.

 Necesitaba encontrar la forma de elaborar el material 
y emprender el camino de vuelta: 


“Mi ciencia fue el medio y la única posibilidad de salir de aquel caos”.


Solo mediante la demostración de que tales experiencias son reales —porque actúan—y que como experiencias colectivas pueden repetirse también en otros, podría suturar el mundo interno con el externo. Tarea que se convertiría, en cierta forma, en el sentido de su vida y obra:

“Me costó cuarenta y cinco años, por así decirlo, incluir en el costal de mi obra científica las cosas que entonces sentía y anotaba […] tropecé con esta corriente de lava, y las pasiones que existían en su fuego transformaron y reestructuraron mi vida. Tal era la materia prima de la cual se formó, y mi obra constituye un esfuerzo mas o menos acertado de incorporar esta materia candente en la ideología de mi época”.

El espíritu de la profundidad llama a una aventura espiritual; en definitiva, a narrar con la propia vida esa historia inaccesible de la que ya hablamos:


“En alguna parte, alguna vez,
 hubo una Flor, una Piedra, un Cristal; 
una Reina, un Rey, un Palacio; 
un Amado y una Amada, 
hace mucho, sobre el Mar, 
en una Isla, hace cinco mil años… 

Es el Amor, 
es la Flor MÍstica del Alma, 
es el Centro, es el Si-Mismo...”




miércoles, 15 de mayo de 2013

La Luna Rosa




Know that I love you
Know I don't care
You know that I see you
You know I'm not there.

*****
Sabes que te Amo
Sabes que no me preocupa
Sabes que te veo
Sabes que no estoy allí.

Nick Drake

Know. Pink Moon



La Luna Rosa - Pink Moon




martes, 14 de mayo de 2013

¿Qué es lo que nunca nace ni muere?



Busca, en el interior de tu ser, el camino.
Hay un horizonte infinito en tu esencia.
Reencuéntrate, ve y anda, no temas...

Desata tus nudos y sé libre como el pájaro, pósate sólo donde lo sientas, y luego vuelve a volar.

No encasilles tu destino solo con palabras, di lo que sientas decir y que tu silencio se haga entender.

Fluye, elévate, camina. Tu misión es ser lo que sientes, sin dudas. Entrégate a tu destino, todo emana espontáneamente cuando se abren las compuertas del corazón.

Aprende de todos, busca las esencias. Madura. Sé profundamente sensible. No cedas; los dones no se te darán hasta que no los merezcas.

Haz una pausa, un silencio y asume tu rol espiritual. No pierdas el tiempo, no malgastes semillas que nunca darán frutos.

Sé tu mismo: poeta y profeta, libérate...


Evita todo lo superfluo: la hipocresía y la falsedad, la mentira sofisticada; evita los malos entendidos y muestra tu alma en todas tus acciones. ¿La verdad? Ya no importa, lo importante es el grado de transparencia que tú tengas.

Si al desnudarte frente a la vida ves tus defectos, piensa que eres humano, perfecta es tu imperfección 

¿Por qué vestirse, entonces, con tantas ataduras y cubrirse? ¿De quién, de qué?

Mira a tu alrededor ¿Acaso se cubre la naturaleza? ¿Acaso el sol desnudo no irradia la más pura luz?

¿Para qué tantas palabras? Son como vestiduras sutiles, pero vestiduras al fin. ¿Si pudiéramos desnudarnos todos y mirarnos?

Escribo desnudo, desde mi alma, sin tapujos ni apariencias, así soy yo, feo, lindo..., la belleza que me inspira es la autenticidad.

¿A que lleva el amor sino a desnudarte frente al ser amado?

¿Acaso los ojos no están desnudos, cuando están abiertos?

¿Acaso la boca no se desnuda en la palabra?


Pon el corazón al desnudo, abre tu boca, recuerda, muestra tus palmas y haz lo que sientas.


Trasciende la semilla que da frutos con nuevas semillas.

Trasciende la tierra cuando un terremoto
hace nacer una nueva montaña.

Trasciende un ser humano con sus obras.

La trascendencia está más allá de descender o ascender, pero las contiene.

¿Qué es lo que trasciende de ti?


Todo lo que nace morirá y todo lo que muere volverá a nacer.



¿Qué es lo que nunca nace ni muere?


Ilustraciones: Sophie Wilkins - Tutto Art@